“En la sede Chiapas buscamos posicionar un programa humanitario para la movilidad LGBT, partiendo de la necesidad que hemos detectado en un grupo vulnerable poco atendido dentro de nuestro país como lo son los migrantes y la comunidad”, destacó el activista Sebastián Rodríguez sobre el Refugio Casa Frida, a un mes de haberse fundado.
El proyecto, explicó, parte de un “tema que es urgente”, puesto que la orientación sexual, identidad y expresión de género ha generado una persecución en los países de origen de una porción de migrantes.
Por igual de quienes huyen de una falta de acompañamiento institucional, es decir, “un abandono de Estado y una inaccesibilidad a las instituciones de justicia, lo cual les ha orillado a tener que venir a México en búsqueda, pues, de territorios un poco más seguros”.
Acompañamiento integral
El acompañamiento brindado, destacó, es el de refugio, pues “no solo brindamos hospedaje o comida, nosotros brindamos un acompañamiento integral desde la perspectiva de brindarles un espacio digno donde puedan descansar, encuentren paz mental y obtener atención básica partiendo de los derechos humanos con valoraciones de salud”.
También explicó que se realizan vínculos con las instituciones y diferentes asociaciones civiles para otorgar atención integral a la salud y legal.
Respuesta
Expuso que el refugio nació de forma urgente y emergente para dar respuesta desde la comunidad LGBT, en medio de la pandemia como “un proyecto que esperábamos apenas duraría un par de meses”.
A fin de dar un espacio seguro a todas aquellas personas que derivaron del confinamiento y la crisis del covid-19, ya que “todos fuimos testigos sobre el aumento y la exposición de las violencias más arraigadas de nuestras sociedades como lo es el machismo”.
Hoy, después de la apertura, “somos muy felices y muy orgullosos de poder compartir que más de 400 personas se han visto beneficiadas de este espacio”.












