"Fredy Martín * CP. En Chiapas, donde el Gobierno Estatal presume que ha construido 6 mil 600 escuelas en lo que va de este sexenio, 600 alumnos de escuelas primarias estudian en aulas de cartón, mientras que un centenar de normalistas en San Cristóbal reciben clases en la penumbra.
Ejemplos como los anteriores también están en San Cristóbal o Comitán. En la primera localidad, la Escuela Secundaria Técnica de San Felipe Ecatepec funciona sin agua y cuatro de sus salones son de cartón.
En Comitán, una escuela primaria que se ubica en la Colonia Jerusalén, habitada en su mayoría por indígenas expulsados por motivos religiosos, estudian en aulas construidas con plásticos, malla y cartón.
En octubre pasado, Protección Civil pidió que 600 ninos y más de una docena de maestros dejaran la Escuela Benito Juárez que funciona en el ingenio azucarero de Pujiltic, en el municipio de Venustiano Carranza, por las malas condiciones en que se encuentra el plantel.
Ninos en peligro
Aún más, la dependencia alegó que los ninos y profesores se encontraban en peligro constante, porque a pocos metros de ahí, se ubican dos depósitos con miles de litros de alcohol industrial que genera la planta, en los meses de mayo y junio de cada ano.
Durante ese lapso aumentaban los riesgos para los ninos, pues en algunas ocasiones ""llovía"" alcohol sobre ellos, mientras jugaban en los patios, explica el subdirector de la escuela, Luis Borrás Velásquez.
El profesor Borrás Velásquez comenta que cuando dejaron el plantel, funcionarios del Gobierno del Estado se comprometieron a que en diciembre iniciaría la construcción de la escuela en un terreno lejos de la zona del ingenio, pero cuando llegaron a preguntar por qué no había iniciado la obra, los funcionarios alegaron que ""ya no hay recursos"", todo porque fueron enviados a los damnificados del huracán Stan.
Desde hace tres meses los ninos estudian en aulas de cartón, pisos de tierra, paredes de plástico y tela, que no los protege de las inclemencias del tiempo. El polvo, viento y sol, son los principales factores que hacen difícil la estadía de los menores en la escuela provisional ubicada en la orilla de un campo de béisbol.
Lo peor, los ninos no tienen banos, por lo que deben tocar en las casas cercanas de los vecinos para realizar sus necesidades fisiológicas, acusó el vicepresidente de la unión de padres de familia de la escuela Rafael Calvo Calderón.
La escuela provisional, asegura el profesor Borrás Velásquez, fue construida con la ayuda de los padres de familia para levantar 18 aulas provisionales. El Gobierno del Estado se comprometió a construir los sanitarios, pero tampoco cumplió.
Los maestros, alumnos y padres de familia reconocen haber dejado el plantel por un acto de seguridad y precaución, porque 80 por ciento de los edificios se encontraban deteriorados, además de que era ""un peligro"" estudiar a pocos metros de dos contenedores con miles de litros de alcohol.
Cansados y olvidados, los alumnos, maestros y padres de familia no les quedó otra opción que bloquear momentáneamente la vía Comitán-Tuxtla Gutiérrez, en el tramo Pujiltic, pero ni así los escuchó el gobierno estatal.
Clases a oscuras
En San Cristóbal, casi un centenar de estudiantes de la Escuela Normal Manuel Larráinzar, estudian en la penumbra porque la Comisión Federal de Electricidad (CFE) les cortó la luz desde hace 17 días.
La falta de luz se ha convertido en un problema para la escuela, porque los banos no funcionan, las secretarías deben realizar sus oficios en máquinas de escribir, no pueden acceder a los archivos de las computadoras y las oficinas de los directores y maestros funcionan con velas.
Por todo esto, se han cancelado las actividades deportivas, los talleres y el salón audiovisual fue cerrado.
Los estudiantes, la gran mayoría de bajos recursos económicos, les resulta imposible pagar los recibos por concepto de consumo de energía eléctrica, porque bimestralmente llegan recibos de 13 a 15 mil pesos, pero las cuotas semestrales son de mil pesos.
El subdirector académico, César Cancino Lara, dijo que esta situación se agudizó a partir de abril del 2005, cuando el Gobierno del Estado emitió un decreto donde las escuelas normales deberían pagar su propio consumo de energía eléctrica. Desde entonces los alumnos sufren de constantes cortes del servicio por parte de la paraestatal.
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