Acuerpado por sus compañeros y en medio de aplausos, Javier Trejo, bombero de 20 años fallecido en un siniestro vial ocurrido en la carretera San Cristóbal-Tuxtla Gutiérrez el pasado sábado, recibió el último adiós por parte de la ciudadanía.
En una ceremonia que inició en la Central de Bomberos de San Cristóbal, la familia del joven agradeció el apoyo de la sociedad y de las distintas instituciones. “Queremos agradecerles de todo corazón a quienes nos apoyaron, esperemos primeramente Dios mi hijo ya pueda descansar y esté tranquilo”, dijo el padre.
Por su parte, los bomberos de la ciudad le reiteraron a la sociedad que son su razón de existir. “Sepan que, a pesar de nuestro dolor, ahí estaremos”.
Durante su intervención, Marco Antonio Sánchez Guerrero, director del Instituto de Bomberos en Chiapas, hizo un llamado nacional a “todas y todos los hermanos bomberos” para exigir acciones contundentes que eviten que tragedias de este tipo cobren más vidas.
Fallaron los protocolos
En entrevista, la presidenta municipal Fabiola Ricci aceptó que los protocolos fallaron. “Todas las instituciones tenemos que prepararnos mejor, en un evento como este el primer paso es tomar los protocolos de seguridad”.
En ese sentido, horas después de los fatales hechos se volvió a presentar una emergencia en la misma vía, donde uno de los dos carros involucrados terminó en llamas, siendo atendido por los bomberos de San Cristóbal.
Internautas denunciaron que, de nueva cuenta, la dependencia encargada de acordonar el área estuvo ausente. La Central de bomberos exhortó a los automovilistas a conducir con precaución y respetar los límites de velocidad.
La caravana fúnebre partió de la Central de Bomberos hacia la plazuela de la iglesia de Guadalupe, pasando por las calles centrales de la ciudad, en donde habitantes le aplaudían al joven fallecido, quien desde niño expresó los “deseos de ser bombero”.
Tanto bomberos como elementos de la Cruz Roja iban sobre un camión resguardando el féretro, sosteniendo una foto de Javier Trejo.
A las afueras de la iglesia un nutrido grupo de personas esperaba la llegada del joven bombero, quien fue el primero de los tres fallecidos por el siniestro.












