El libro, entre lo generacional y lo tecnológico

En el marco del aniversario por el natalicio de la defensora al derecho de leer, Sor Juana Inés de la Cruz, y por el decreto presidencial de José López Portillo en 1979, cada 12 de noviembre se conmemora en México el Día Nacional del Libro; objeto que actualmente fluctúa entre lo generacional y lo tecnológico, de acuerdo a la coordinadora de la Licenciatura de Lengua y Literatura Hispanoamericana, Yadira Rojas León.

La responsable expresó que es debido a “la cultura occidental, por su antecedente hebraico, que tenemos la tendencia a amar el objeto, al libro. Lo consideramos una propiedad, y el hecho de que no los tengamos nos causa broncas”.

Y sustentó que visiones posteriores, como las del barroco, que “fue una línea de pensamiento en la que decían que el libro no se toca, viéndolo como un objeto para alabarlo, sin que existiera mucha interacción”, también aclaró que el arrastre de estas consideraciones causaron que las generaciones contemporáneas dijeran: “Ah, bueno, tengo mi PDF”.

Rojas León mencionó que la industria del libro se está moviendo de distintas maneras, fluctuando entre lo virtual y lo impreso, sin embargo, “ha resurgido; veo una nueva mirada ante el consumidor, pero sin duda hay una reactivación, y nosotros como literatos tenemos que hacer promoción y comprender a estas industrias”.

“Son circunstancias generacionales que nos dan diferentes maneras de sentir y acercarnos al texto; no creo que el libro físico se vaya, lo que se tiene que hacer es entender la industria y comenzar a invertir para ambos”, argumentó.

La literata subrayó la importancia de entender las dos líneas y estar abiertos a nuevas propuestas que fomenten la lectura, pues cree que la tecnología ayuda a brindar cercanía con las personas y masificar la información.

“Existen otras dinámicas de acercarse a los libros, programas más interactivos que estimulan de mejor manera la lectura y que hacen pensar que el PDF puede quedar en desuso”, destacó.

El libro en la pandemia

“La pandemia nos puso en una situación completamente diferente, nos hizo regresar a la televisión, a las redes, y afortunadamente, a los libros”, expresó.

Recalcó que durante el confinamiento hubo personas que se dedicaron a comprar libros para sobrellevar la estancia en casa: “nos alejó, pero nos dio estas autopistas para la información”, destacó, agregando que muchas instituciones académicas nacionales e internacionales abrieron bibliotecas electrónicas para poner al alcance del público títulos inéditos.

Contó que de manera personal, antes de dar una exposición sobre la pandemia en pleno pico de contagios, consultó distintos libros escritos en otras pandemias por las que pasó la humanidad.

“Me di cuenta que en todas las novelas había alguien que contaba la historia, fue una parte esperanzadora, me ayudó a controlar muchas ansiedades y comprender que lo que vivimos ya se había vivido en otras épocas, en los que la humanidad había florecido”, relató.

El libro se raya y es para todos

Sin embargo, la maestra Yadira Rojas León disfruta más el libro físico, porque no hay una luz que canse la mirada, o distractores, pero reconoce que hay libros que sólo ha conseguido de manera digital.

Y caso contrario, cree que “debes de rayar el libro, todo lo que pongas en él es una conversación con el objeto, ese libro va a dar vueltas y vueltas y va a llegar con tus nietos y ellos van a decir, mi abuelo piensa o pensaba de esta manera o alguna otra persona a la que llegue el texto; le van a ayudar tus comentarios”, argumentó.

Aclaró que hay que dejar de lado el pensamiento de que la literatura es para gente de elite, pues los libros deben de ser para todos. Destacando que no todos van a entender lo mismo, lo cual, dijo, es la esencia y el aspecto fantástico de la lectura.

“Lo mejor es que las personas lleguen al libro, con la libertad de leer en sus propios tonos y ritmos un texto”, finalizó.