Andrés Hernández, Premio Nacional de la Juventud

Tiene 24 años y es inquieto, originario de Chikinivalvo, una comunidad del municipio de Zinacantán, donde ha sido instructor comunitario, enseñando la lectura y escritura del tsotsil a niños y jóvenes.

José Andrés Hernández Pérez fue ganador del Premio Nacional de la Juventud, un reconocimiento como el producto de sus esfuerzos por revalorizar, rescatar y dignificar la importancia de las lenguas originarias.

“La cereza en el pastel”, para que le otorgaran el reconocimiento, dice que fue porque en el contexto de pandemia creó un proyecto audiovisual que se distribuye en plataformas digitales como Facebook y Youtube, a través del cual promueve las lenguas originarias, además de documentar la situación de la pandemia en las comunidades indígenas, en colaboración con una asociación civil de San Cristóbal de Las Casas.

Actualmente trabaja en el fortalecimiento de la lengua, con un proyecto independiente de videocharlas en tsotsil, con traducciones y subtítulos en español, además de ser traductor en el Canal 10.

– Viene el “Decenio de las lenguas, las comunidades indígenas y afromexicanas”, como activista y promotor de ellas, ¿qué se puede hacer para garantizar su respeto?

“Hay que descentralizar este fortalecimiento de la lengua y la cultura, no sólo dejárselo a las instituciones públicas o a las instituciones gubernamentales de nivel estatal y nacional.

“Porque pareciera que muchas instituciones han estado haciendo el fortalecimiento de la ley de lenguas y comunidades originarias de Chiapas y de México de una manera forzada, por el hecho de quedar bien, de cumplir o de callar bocas.

“Hay que generar otras alternativas, en mi caso, realizar contenido cultural a favor del pueblo o de cualquier otra lengua en Chiapas y de México.

“Creo que desde mi posición, como hablante de una lengua originaria, y en mi condición de egresado de una Licenciatura en Comunicación, tengo la capacidad de crear proyectos desde ahí y proponer desde la realidad; no supongo cuál es la realidad, sino que vivo la situación actual de los pueblos indígenas”.

– ¿Cómo responde la comunidad ante estos proyectos independientes?

“He recibido comentarios bastante buenos, me dicen: “Es que tú has perdido cierto miedo y cierto temor”. Me decía una compañera de mi comunidad, ‘tú ya perdiste la vergüenza de aparecer en tu cámara y demostrar desde tu condición y de tus propios medios, estás creando’.

“Y creo que eso es lo que hace falta a los pueblos, valorizarse y saberse con la capacidad, porque el discurso oficial dice que las comunidades originarias están perdiendo la lengua y la cultura, que hay que protegerlas porque son muy vulnerables, que son ‘pobrecitos’, hay que darles apoyos.

“Es por eso que desde proyectos independientes resignificamos lo que representan las lenguas y culturas originarias, yo he observado que para muchos ha sido una sorpresa, ya que todos creen que hacer algo así, en la lengua tsotsil, siempre es con el apoyo de alguna institución o una beca.

“Sin embargo, creo que hay que hacer cosas por pasión a la comunidad, con amor y no tanto por obligación, por eso creo que es muy importante realizar un fortalecimiento de un modo consciente, creativo y no forzado”.

– Dices que es necesario verse y entreverse como comunidad y hablas de cambiar una condición; de acuerdo al Inegi, el número de hablantes tsotsiles por primera vez en 10 años incrementó. ¿Cuál es esa realidad y la condición en la que se encuentran actualmente las lenguas?

“Esos son términos estadísticos y esperamos también que sean en términos reales porque hay un incremento a nivel estatal, por ejemplo, de las principales dos lenguas más habladas de Chiapas. En primer lugar está el tseltal y en segundo está el tsotsil, y está bien, es un punto a favor.

“Pero si hablamos sobre el estado actual, la mayoría son analfabetas, es decir, no saben leer y escribir en su lengua y eso es un grave problema porque es muy bonito ver que crezca el número de hablantes, pero por el otro lado, es sumamente importante la alfabetización.

“Y sobre todo, hay que cuidar este hecho de la educación bilingüe en las instituciones educativas, la cual, por lo menos en mi rumbo, no conozco, no hay traductores y es necesario que desde primaria sepan leer y escribir, tanto en español como en su lengua nativa.

“Para hablar de un verdadero fortalecimiento, deben estar involucradas las instituciones educativas, no sólo en términos teóricos, deben ser prácticos”.

– ¿Qué sería lo ideal para ello?

“Lo ideal va a ser cuando digan: ‘Subió el número de hablantes y también subió el número de personas que saben leer y escribir’, eso sería muy bueno, porque nunca hay que descuidar el aspecto educativo.

“Y trabajar desde las academias. Siempre he dicho que para que florezca la importancia de un idioma originario, se debe trabajar desde diversas disciplinas artísticas y profesionales; de no hacerse, no habrá cabida para las lenguas originarias en el ámbito político y mucho menos en el profesional.

“Y también trabajar desde lo individual e independiente, en proyectos que promuevan la alfabetización y la importancia que tiene la lectura y escritura. Es una preocupación personal que me ha despertado curiosidad y mucha preocupación”.

Andrés suspira, dice que se ha desahogado, y aclara que el galardón nacional no es una meta, sino un logro de un arduo camino por recorrer desde sus trincheras, y con orgullo dice que continuará luchando por el reconocimiento y la dignidad de los pueblos originarios.