La mitad de desplazamientos ocurrieron en la entidad

Diversos factores de violencia desencadenaron nueve mil 200 desplazamientos forzados internos en México durante 2022, de los cuales, cerca del 90 % se produjeron en los estados de Chiapas, Michoacán y Zacatecas, esto se indicó en el informe presentado por el Observatorio del Desplazamiento Interno (IDMC por sus siglas en inglés) y el Consejo Noruego de Refugiados (NRC).

Este documento especifica que “la violencia en Chiapas generó alrededor de cuatro mil 300 movimientos desde los municipios de La Trinitaria y Frontera Comalapa en julio del año pasado, lo que representa casi la mitad de la cifra total del país”.

El desplazamiento afecta tanto a los pueblos originarios como a mestizos, e impacta en la vida de las personas y en sus dinámicas de vida social y comunitaria. Esto implica la pérdida de proyectos de vida y fractura la vida cotidiana, los recuerdos, prácticas culturales, así como bienes materiales e inmateriales.

Si bien los actos de desplazamiento en el país representan una disminución significativa de los 29 mil registrados en 2021, se detalla que la mayoría de los municipios donde se produjeron desplazamientos en 2022 ya habían registrado movimientos en años anteriores.

El documento también expone que a finales de año hubo 386 mil personas viviendo en situación de desplazamiento como resultado del conflicto y la violencia en México, una cifra que ha ido en constante aumento durante la última década.

Por otra parte, el 9 de mayo, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) presentó un informe en donde se documentó entre el año 2010 y octubre del 2022 el desplazamiento de al menos 16 mil 755 personas en Chiapas.

El órgano de derechos humanos detalla que tan solo entre 2018 y 2022 se desplazaron de forma, tanto permanente como intermitente, tres mil 499 personas del municipio de Aldama y cinco mil 023 de Chalchihuitán.

“Las consecuencias físicas, psicológicas y los efectos sociales sobre las poblaciones afectadas, derivado de este fenómeno, así como de su prolongación en el tiempo, constituyen daños irreversibles equiparables a la tortura”, subrayan.