"Isaín Mandujano * CP. La degradación forestal, el cambio de uso de suelos a cultivos no aptos para la zona, la invasión de territorios de los cauces de los ríos, la ganadería extensiva en las zonas Costa, Sierra y Soconusco, fueron factores fundamentales que contribuyeron a acentuar la desgracia que dejaron las intensas lluvias que provocaron el desbordamiento de más de 80 ríos y con ello la desolación en cerca de 600 comunidades de más de 50 municipios.
Esto sin duda, pasada la tormenta, además de graves danos al sector agropecuario en la región, traerá graves afectaciones a otro sector: al pesquero, que en los últimos anos apenas empezaba a repuntar en el ámbito nacional y hoy al menos unas 40 mil hectáreas de lagunas recuperadas se han vuelto a azolvar.
Ellos, los pescadores desarrollan su actividad en el conjunto lagunario a donde desembocan todos los ríos que bajan de la Sierra Madre, pero la crisis se avecina: de las 14 lagunas en la planicie costera, una de ellas ya no existe y 13 más están en riesgo de hacerlo, pues el azolvamiento las tiene a punto de desaparecer.
El secretario de Pesca en Chiapas, David Sol Corzo, desde su perspectiva de biólogo explica en términos científicos:
""Desde el punto de vista geológico, la planicie costera chiapaneca está en plena formación: el sistema montanoso cercano al mar, los ríos con tan sólo dos etapas: nacimiento y juventud; sin meandros definidos; la terminación de éstos en forma de sistemas lagunarios, establecen su formación temprana con cambios continuos para alcanzar la madurez geológica. Esto es de manera natural"".
Senala que actualmente que este proceso se ve acelerado exponencialmente por acciones antropogénicas, es decir, por la intervención del hombre y sus actividades.
Anade que la explotación de los recursos naturales a principios de los siglos antepasado y pasado, donde empresas extranjeras adquirían miles de hectáreas de bosques y selvas para talar todas las maderas preciosas; los asentamientos de poblaciones de esclavos que trabajaron la tierra introduciendo nuevos cultivos; el crecimiento de las comunidades en la época de formación de ejidos y recientemente.
Además, sigue, las reubicaciones de indígenas en la zona de la Sierra, así como el desarrollo de colonias, anteriormente fincas, por la expansión del cultivo del cafeto y finalmente el acelerado crecimiento de las comunidades rurales pesqueras por la explotación de los recursos estuáricos y marinos, trajeron graves consecuencias.
Y las enumera, una a una: la introducción de cultivos ajenos a la vocación del suelo: pastizales, maíz, soya, plátano, sorgo, algodón, etc. que además de ser altamente esquilmantes o empobrecedores del suelo, no retienen la capa de materia orgánica; la deforestación de la capa arbórea para sustituirla por estos cultivos; la tala inmoderada para aprovechar los recursos forestales.
Expertos ambientalistas del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) y de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), se sienten regocijados porque de no haber sido por las capas forestales que todavía quedan en las áreas naturales protegidas (ANP), esto pudo haber sido peor, pero a la vez muestran su preocupación por lo que viene si no se atienden pronto los problemas ambientales que aquejan a la región.
Cristian Tovilla Hernández, investigador del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), senala que la distancia entre la Sierra Madre, de donde se forman la mayoría de los ríos que desembocan en los manglares de la planicie costera es muy corta, por eso cuando las aguas bajan lo hacen con mucha velocidad y de forma violenta.
Estos ríos y riachuelos vienen arrastrando, palos, piedras, lodo y arenas producto de la erosión de las montanas y eso puede ser visible desde el aire cuando se observan los cerros completamente ""aranados"".
Expone que esos sedimentos han azolvado la mayoría de la 14 lagunas de la Costa, una de ellas -Campón- de plano, dice, ya desapareció y muchas más -como Pozuelos, Cabildos, Cerritos, Panza Cola, Chantuto, Carretas, Pereyra-, ""tienen un severo problema"", pues poco a poco, y más en tragedias como éstas, se van rellenando de tierra y lodo.
Recuerda que Chantuto hasta hace como 23 anos era una laguna que producía entre 500 y 800 toneladas de camarón por ano, si ahora produce 70 toneladas al ano son muchas.
Dice que entre el Mitch de septiembre de 1998 y el Stan este octubre del 2005, están terminando con ecosistemas que cataloga como conjuntos lagunarios en peligro de extinción.
El impacto a corto y largo plazo, en opinión de Tovilla Hernández ""es catastrófico"", porque entre más se deforesta la zona alta arrastra más sedimentos a las zonas bajas que es donde se encuentra la mayoría de la población, la Costa y el Soconusco.
Resena que según un informe del INEGI y Sagarpa, para la zona de la planicie costera, de los bosques originales solamente quedan menos del 2 por ciento de la vegetación original; para la zona media hay más vegetación, pero no pasa del nueve por ciento de la vegetación original; y aunque en la zona alta la vegetación es del 50 por ciento de forma global, toda el área se ha deforestado en 90 por ciento.
Adrián Méndez, director de la Conanp en Chiapas, bajo cuya circunscripción se encuentran las tres reservas ecológicas de la Sierra (El Triunfo), Costa (La Sepultura) y Soconusco (La Encrucijada), menciona que el entorno fue deteriorado y por ello el impacto es de dimensiones impresionantes.
""Ello se ve en el impacto que tuvo Stan en áreas boscosas de las reservas y en el resto de la zona. Queda en evidencia que las ANP son una cuestión de vida o muerte. Se observa en una fotografía satelital que si no hubieran estado las áreas naturales, el impacto hubiera sido dantesco, porque la vegetación evitó que los ríos no se salieran de nivel. Y si se salen a la velocidad de su corriente es mucho menor porque va siendo contendida por la cobertura forestal, que evita los deslizamientos masivos de lodo"", dice en entrevista Adrián Méndez.
Anade que los niveles de los ríos en zonas ya urbanizadas cambiaron su naturaleza, a grado que hay zonas donde ya no se tiene una gota de agua, y otros donde está 20 metros arriba de su nivel.
Del río Lagartero hacia el río Mapastepec, todos los ríos nacen en las reservas El Triunfo y La Sepultura. Dentro de la ANP mantienen su nivel, y en cuanto salen de ella empiezan a modificar sus cauces.
Méndez propone que se asuman las ANP como políticas de Estado, bajo la premisa de que éstas van a determinar que estas situaciones no se hagan más graves a futuro.
Propone además la rehabilitación y restauración de ríos, de acuerdo con su estado más próximo a lo original.
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