Daño no sólo es material

"Avisaín Alegría * CP. Las autoridades reportan que no hubo daños por el paso de ""Mateo"" en Tuxtla. No es cierto. Si bien los arroyos crecidos no se llevaron cosas materiales, arrastraron lo más valioso del ser humano: su paz y la fe en sus gobernantes. Hartos de oír discursos trillados y asustados de ver al agua en sus puertas, los capitalinos se refugiaron en las iglesias.

Llovió toda la noche del sábado. Arreció a las 07:00 del domingo. Así, el dios ""Tlaloc"" desató su furia hasta las 10:00 horas. Lo habían anunciado. Se cumplió la profecía. Por eso, Mateo Grajales, que vive en el Fraccionamiento Madero, no durmió. Se dedicó a monitorear el río ""Sabinal"". ""No confío en los sistemas de alertamiento que dicen haber instalado"", indicó el sexagenario capitalino.

Como Mateo, homónimo de la tormenta tropical que ahora preocupa y ocupa a todos, miles de tuxtlecos estuvieron pendientes de la lluvia y de los noticieros.

A las 09:30 horas, Luis Manuel García Moreno, director del Instituto de Protección Civil del Estado, declaraba ""alerta roja"", con todas sus letras y color subido de tono. ""Por favor, que la ciudadanía esté atenta, despierta, pendiente de las indicaciones"", suplicaba a través de la radio oficial.

No era para menos. Las zonas Soconusco y Sierra, principalmente, estaban colapsadas. Tuxtla no era la excepción. A las siete de la mañana de ayer domingo el río ""Sabinal"" ya había alcanzado su nivel crítico.

""Tiene (el Sabinal) capacidad para acumular una lluvia de 70 milímetros"", decía en la rueda de prensa Raúl Saavedra Horita. En la capital había llovido exactamente 70 mm.

De inmediato Luis Manuel García Moreno empezó a recorrer las márgenes del ""Sabinal"". No así David Reyes Rivera, director de Protección Civil Municipal.

Por eso es que la ciudadanía perdió la fe en sus autoridades. ""Nunca lo vimos (a David Reyes) en los Martes Ciudadano, donde íbamos a pedir costales de arena. Ahora menos que actúe. Ya se va, no le importa"", dijeron tristes los vecinos del ""Sabinal"" en la 5ª Norte y 6ª Poniente.

La vigilancia se extremó en las colonias Lomas del Oriente y La Reliquia, que tienen ya desgajamientos, asentamientos y grietas enormes. La hilera de costales que se colocaron a los lados del ""Sabinal"" se prolongó, esta vez, sobre la carretera.

Así se tapó el paso vehicular en los puentes de la 5ª Norte y 4ª Oriente, así como 5ª y 6ª Poniente. Son las zonas más bajas donde el afluente ya había rebasado su límite.

El Tecnológico de Monterrey y la Colonia Terán, cerca de la Colonia CCI, tuvieron anegaciones de aulas y viviendas.

Pero la zona más baja de Tuxtla aledaña al ""Sabinal"", como el Fraccionamiento Madero, fue la de mayor preocupación, por los antecedentes. Los moradores, al ver la situación crítica, que la lluvia no amainaba y que Luis Manuel García declaraba alerta roja, de plano se espantaron.

Los que normalmente acuden a los mercados y centros comerciales, para surtir la despensa, ayer se ausentaron. Los condóminos desesperados por la falta de compradores ofertaban sus productos. Otros incluso pensaron en contratar publicidad. La mayoría estaba en la iglesia. En la Colonia Madero tres templos no tenían lugar. Eran las iglesias Bautista, Mormona y Adventista, ubicadas en la calle principal. También en la iglesia católica de la Colonia Niño de Atocha, muchos fueron a misa.

-Ni modo, si es la voluntad de Dios, quién se opone contra los designios de Él-, decía resignada Piedad, una devota cristiana. -No hermana, no es la voluntad de Dios, es la mano del hombre la que está causando todo esto y la naturaleza nos pasa factura-, la corrigió un ingeniero.

Mientras los hermanos oraban pidiendo que la lluvia cesara, dos jóvenes se detenían frente a la iglesia, no para orar, sino para bailar al ritmo de la música sacra. Con un ""six"" de cerveza en lata, ondeándola al compás de la canción, desafiaban a ""Tláloc"". Al terminar, arrojaron el plástico a la calle.

A las 12 en punto, cuando los fieles salían de las iglesias (católicas y protestantes) Dios oyó los ruegos de los feligreses. La lluvia cesó. La fe (no en las autoridades que fallan, sino en Dios, infalible) retornó. La calma también. Pero a las 14:00 horas el sol se escondió. Reinició la llovizna. La sombra del temor volvió a cernirse sobre los hogares de los capitalinos. ""Mateo"", el delincuente que ayer se robó la paz y la fe de los tuxtlecos, no pudo ser detenido. No es el culpable. Tendrían que encerrar a los miles que colaboran diariamente con su actitud nefasta e indiferente, a destruir la casa de todos: la Tierra.

"