Daños aún son incuantificables

"César Trujillo * CP. El despertar del ""Shulá"" fue caótico. Su ira se sintió con más fuerza que en 1997. Yajalón está muy golpeado. Su economía endeble.

""No hubo tiempo de nada. El estruendo se escuchaba muy fuerte. El bendito río nos sorprendió"", narra Juana Díaz, una de las tantas afectadas en ese municipio. El agua casi llegó a dos metros en unas partes.

Comercios, casas, mascotas, aves de corral, vehículos, piedras, troncos de árboles e incluso seres humanos fueron arrastrados por la fuerza de la corriente.

Los daños aún son incuantificables. Hace dos días el gobernador Juan Sabines visitó Tierra Verde. Apoyo a comercios, viviendas y al campo, se pactó.

Cientos se quedaron sin nada. ""Apenas logramos salir para salvarnos. Muchos por acá no tienen qué comer"", señalan.

Las calles están anegadas en lodo y escombros. La mirada triste de los transeúntes refleja la nostalgia de ver al pueblo arruinado.

""Las noticias en la tele y en la radio están minimizando nuestra situación"", expone Dorian ""N"", uno de los cientos que buscan ayuda para su familia y la población afectada.

Al parecer, ya se sabía que las lluvias causarían afectaciones en el pueblo. Sin embargo, ni Protección Civil ni ningún medio del Ayuntamiento alertaron a la población.

El estruendo de la corriente que venía arrastrando todo, aún está en la mente de muchos.

Los carros fueron impulsados como si fueran de papel. Las sólidas paredes de block fueron derrumbadas o agujereadas.

Las escenas son dantescas. En una pared de concreto, un Volkswagen de color verde yace incrustado a la mitad. Otro vehículo está enredado entre los cables de los postes del alumbrado público.

El Auditorio del Pueblo quedó hecho pedazos. El puente de tubos que comunica al Centro con el Barrio Linda Vista fue arrancado de raíz.

Los vecinos de cada zona afectada se unieron y empezaron a limpiar. ""Esperemos que nos manden brigadas médicas para evitar enfermedades.""

La gente está temerosa porque las lluvias paran por momentos y continúan acechando.

Aunado a los daños materiales, ni las autoridades ni las personas del lugar se ponen de acuerdo en la cifra oficial de personas desaparecidas.

Se habla de tres muertos. Otros mencionan cifras de miedo.

Muchos buscan localizar a familiares para saber cómo están. Otros más tiene la esperanza de que sus desaparecidos no engruesen las listas de muertos por la tragedia.

Sólo las partes altas se escaparon. El río que serpentea por todo el pueblo arrasó con todo a su paso.

A tres días del terrible incidente se necesita ayuda. Ya hay centros de acopio en Tuxtla. En la Unicach, en la Facultad de Odontología; en la Cruz Roja; en Lacanjá 31, Fraccionamiento Los Laureles y en Farmacias Familiares por el Parque de la Marimba.

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