De barristas a cumbieros

Parte de la identidad de los barristas es la mezcla de culturas propias y extranjeras como su forma de vestir , copia de las barras bravas argentinas de los años 90 y con la participación de las mujeres en las barras  como las “Reynas del Tablón” . Cortesía
Parte de la identidad de los barristas es la mezcla de culturas propias y extranjeras como su forma de vestir , copia de las barras bravas argentinas de los años 90 y con la participación de las mujeres en las barras como las “Reynas del Tablón” . Cortesía

La modernidad y globalización ha modificado nuestros consumos, al grado que, sustentó el investigador Pablo César Gallegos Pérez, “ya no se puede hablar de una juventud sino de varias juventudes”, las cuales en Chiapas han adoptado modas transnacionales, tal fue el caso de los jóvenes de las barras de Jaguares, quienes al quedarse sin la identidad del equipo, adoptaron el sazón de las cumbias villeras argentinas.

Gallegos Pérez, de la Universidad Autónoma de Chiapas, realizó la investigación de “Culturas juveniles emergentes: la construcción de los sujetos a través del movimiento villero en Tuxtla Gutiérrez”, donde detalló qué pasó con los jóvenes que pertenecían a las barras del equipo de futbol Jaguares de Chiapas

Entre lo propio y lo ajeno

“Fue un engranaje: los jóvenes que participaban en las barras de los juegos de futbol tienen ciertas características, la mayoría viene de ese espacio físico al que llaman barrio, pero a la vez adoptan ciertas conductas transnacionales, pues la mayoría estaba en grupos de Facebook de barras bravas argentinas”, indicó.

Es a través de estos grupos que los jóvenes comenzaron a descargar, consumir y adoptar gran parte del comportamiento que los caracteriza: formas de vestir, de hablar y la música, en específico la cumbia villera.

Detalló que su forma de vestir no es la que utilizan ahora en las barras de argentina, sino que es una copia de la que se usó en años 90, con elementos culturales propios, reflejados en sus tatuajes de San Judas, la Virgen de Guadalupe y el escudo de los Jaguares de Chiapas.

“En el parque de la colonia 24 de Junio llegan los chavos que estaban en las barras, fuman yerba y toman chela; en un espacio que les es propio, pero escuchando y bailando cosas que le son ajenas, una contradicción, pero que es válida por el proceso de globalización”, aclaró y que estos comportamientos ya son parte de su identidad.

Las instituciones no los arropan

Expresó que se trata de un problema institucional, pues los órganos sociales y gubernamentales tratan de contener a los jóvenes a través de visiones enfocadas en los sectores sociales más altos, dejando desprotegidos a los que pertenecen a los barrios populares.

“Son jóvenes, alternativos, y que se mueven en un contexto de exclusión social”, expresó, detallando que al quedar en ese limbo y al perder la bandera de la institución Jaguares, comenzaron a consumir los intercambios culturales locales y globales, adoptando las que ofrecen ese sentido de marginalidad.

En conjunto, estas agrupaciones juveniles crean sus propios códigos de convivencia, los cuales manifiestan en la escena pública de la ciudad capital. Sobre todo donde hay un reconocimiento de marginación y arraigo.

Estos jóvenes se apropian de las esquinas del barrio, casas de los integrantes y particularmente del parque de la colonia. “Ese parque es su casa, y no permiten que entre ninguna autoridad, en él se reúnen para bailar”, agregó.

La cumbia, catalizador de emociones

“La cumbia villera les genera una sensación distinta, escuchan otros géneros, como ska, reggae, incluso banda, pero con la cumbia bailaban, se bajaban la caguama y empezaba todo un rito de masculinidad, incluso adaptando estos pasos a los demás géneros”, recalcó el investigador, que su importancia es tal que hasta improvisan sus propias cambias y letras.

Agregó que la cumbia funcionaba como un catalizador de emociones, pues incluso le llegaron a decir que “nosotros así sacamos el estrés de la semana, de no encontrar trabajo o de llegar todos puteados”.

“Es una forma de empoderarse desde la colectividad, desde la masa, y una forma de decir soy de barrio y soy marginado”, concluyó.