Fue en el año 2003 y con tan sólo 21 años de edad cuando Marlene Vicente Cruz, una joven ingeniera en Sistemas, emprendió la aventura de incursionar en el mundo del desarrollo del software.
Egresada del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, Marlene tuvo desde un principio el deseo de diseñar sus propios programas de software sin tener la menor idea de hasta donde la llevaría esta actitud emprendedora.
La tarea no sería nada fácil, pues Marlene sabía muy bien que el estado no se caracteriza por ser una región en donde hay una cultura del desarrollo del software como sucede en el Centro y Norte del país.
Sin embargo, estas limitaciones no impidieron a la joven ingeniera desarrollar sus primeros programas tecnológicos, que tuvieron la funcionalidad para poderlos emplear en diferentes actividades de la vida cotidiana.
Fue así que durante los siguientes dos años, la ingeniera en Sistemas se enfocó a desarrollar un software que cubriera las necesidades de la industria restaurantera en Tuxtla Gutiérrez.
Lo anterior implicaba tiempo y dinero, pues desarrollar un programa le representó a Marlene trabajar más de seis horas diarias, esto sin contar con los meses que tardó en diseñar el programa y los 250 mil pesos que necesitó para poder crear el software.
El esfuerzo y la dedicación tuvieron sus frutos en el año 2005, cuando Marlene realizó el primer software aplicado a restaurantes y otros establecimientos.
El programa permite a los propietarios poseer el control de sus ventas, del inventario, de las cuentas y de la facturación, entre otros beneficios.
El software ha alcanzado una gran aceptación entre los empresarios del sector, convirtiéndose en uno de los programas de mayor demanda por los restaurantes de la ciudad.
Este programa a llegado más allá de las fronteras, pues ahora se utiliza en algunos restaurantes de Mérida, Yucatán y en León, en el estado de Guanajuato.
Potencial
Hoy en día, el software creado por Marlene puede llegar a alcanzar un costo de 70 mil pesos, y que a pesar de haber demostrado su calidad, el prejuicio de ser un producto hecho en Chiapas, genera desconfianza entre los empresarios chiapanecos.
Pero Marlene quería trascender más en el mundo del software y fue en el 2007, cuando creó su propia empresa, donde empezó a desarrollar otros programas, uno de ellos dirigido a médicos, donde pueden llevar a cabo el historial clínico de sus pacientes.
Actualmente la empresa de Marlene ya genera fuentes de empleo, al contar con seis trabajadores.
Además, la joven empresaria busca diseñar aplicaciones para las tabletas digitales y con ello poder llegar a un mayor número de clientes.
En el 2008, logró que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) la apoyara con el pago de licencias originales para programación, las cuales resultan altamente caras.
Pese a ello, Marlene reconoció que aun cuando hay suficiente talento en el estado para desarrollar nuevas tecnologías, falta apoyo de diversas instituciones gubernamentales, además de actualizar los programas educativos de las universidades y los tecnológicos.
“Se sigue enseñando lenguaje básico, cuando la tecnología está super avanzada y debería de enfocarse a un lenguaje de programación actual y es lo que se debería de enseñar para que más jóvenes tengan la herramienta para desarrollar tecnología”, indicó.
Logros
A sus 34 años, Marlene continúa trabajando en su empresa de nombre Informática Empresarial Administrativa de Chiapas, creando nuevos programas y software que están poniendo en alto el nombre de los jóvenes chiapanecos que se han atrevido no sólo a ser emprendedores, sino también a crear sus propias empresas.












