"La desaparición de Luz y Fuerza del Centro polariza opiniones entre partidos políticos, dentro de esas mismas agrupaciones y también entre los ciudadanos. Salvo que varias encuestas nacionales digan en el futuro lo contrario, sería muy aventurado dar por obsoleta la inconformidad latente contra los fantasmas de siempre: ""privatización"" y ""autoritarismo"". Palabras volátiles en la mente del mexicano y con el potencial de derrumbar grandes proyectos o prometedoras transformaciones.
Es cierto, la gente está harta del sindicalismo ""charro"" y de la ineficiencia de Luz y Fuerza del Centro, pero zesa repulsa ciudadana será suficiente para asegurar que este conflicto no escalará hacia otros sectores? El Gobierno Federal no puede darse el lujo de esperar a averiguarlo.
La historia reciente está repleta de acciones que perdieron el respaldo de la población conforme mayor fue la determinación de sus actores a mantener inalterada su ruta hacia el objetivo trazado. Sucede por igual a gobiernos y a sociedad civil. Así funciona la opinión pública. La huelga estudiantil de 1999 en la UNAM y el conflicto oaxaqueno de 2006 tenían el respaldo popular en un inicio, pero terminaron sumidos en el repudio. De igual manera, el proyecto para la construcción de un nuevo aeropuerto internacional pasó de ser el gran proyecto de infraestructura de Vicente Fox a un símbolo de la represión y la obstinación oficial. Una idea viable e incluso necesaria puede convertirse, por un mal manejo político, en un estigma permanente.
Lo peor que podría hacer el Ejecutivo Federal en este momento es pensar que ya tiene ganada la batalla por la opinión pública. Si pierde el pulso del conflicto su decisión ""valiente"" podría transformarse en un estandarte de la lucha contra la ""privatización"" y el ""autoritarismo"".
El Universal
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