"Como cada ano, pero seguramente éste en menor medida por el reforzamiento de la vigilancia en la frontera entre México y Estados Unidos, una buena parte de los compatriotas que trabajan del otro lado vienen a pasar las fiestas con sus familias, cargados de regalos, con algo de dinero y con muchas ganas de disfrutar a México.
El viaje, sin embargo, no está exento de riesgos. Muchos lo hacen en sus vehículos, que resultan presas fáciles para aduaneros y policías corruptos que buscan su aguinaldo extorsionando paisanos. Para protegerlos se suele -o se solía en el pasado- invertir en programas de protección y campanas para recordar que esos conciudadanos que partieron en busca de mejores condiciones de vida son parte entranable de la nación mexicana y merecen ser recibidos con afecto y con respeto.
Hay más de 11 millones de mexicanos residentes en Estados Unidos, de acuerdo con investigaciones recientes y ahora, cuando vemos redadas en varias ciudades, cuando aumenta la presión sobre ellos, en México se debilitan las políticas e instrumentos para defenderlos y proteger sus derechos humanos.
Ni un centavo autoriza el Presupuesto de Egresos 2007, enviado por el Ejecutivo al Congreso de la Unión, para programas de apoyo y protección de mexicanos en el exterior.
La Comisión de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios de la Cámara de Diputados ha solicitado que esta omisión se revierta y que les respeten cuando menos los poco más de 7 mil millones de pesos que se destinaron en 2006 para programas básicos como son: asesoría en caso de detención por la policía migratoria, servicio médico, repatriación de cadáveres y atención en municipios fronterizos.
Este ano, los migrantes enviaron a sus familias hasta el mes de noviembre 26 mil millones de dólares, según el Banco de México, el doble de lo que giraron hace tres anos.
La ausencia de recursos en el presupuesto denota no sólo una falta de consideración humanitaria, sino hasta un mal cálculo económico: por invertir menos de 100 millones de dólares las familias de muchos de los estados más pobres del país como Zacatecas, Michoacán, Oaxaca, entre otros, recibirían 26 mil millones.
No parece un buen negocio ahorrarse ese dinero, menos lanzar la senal de que a este gobierno no le importan los paisanos.
Para reforzar la idea de que no se trata de un descuido proveniente de algún avaro funcionario de Hacienda, hoy ya no aparece en el organigrama oficial de la Presidencia de la República la Oficina para la Atención de los Mexicanos en el Exterior, inaugurada pomposamente hace seis anos.
Los que ayer eran héroes, hoy son fantasmas. Un caso típico de la política de los extremos, esa que en lo económico nos ha llevado del acelerón al freno de golpe varias veces.
En este aniversario número 12 de la devaluación del peso, de 1994, no olvidemos que muchos de los que emigraron a Estados Unidos lo han hecho por los empleos que se perdieron o no se crearon a causa del fatídico ciclo de fin de sexenio que nos empobreció.
Unos se fueron, otros nos quedamos a hacer frente a los errores, no de uno sino de varios diciembres. Nos divide una línea, no permitamos que nos separe la mezquindad de no invertir, como dice el corrido, ""de paisano a paisano"". (El Universal)
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