De plástico, cartón y trapos, los tapetes que “desinfectan”

De plástico, cartón y trapos, los tapetes que “desinfectan”

De cartones, trapos y plástico son los materiales que componen los tapetes sanitizantes que adornan a un porcentaje importante de los negocios y de varios giros en la capital de Chiapas; cualquiera pensaría que la tercera ola de contagios por la pandemia abonaría a nuevas restricciones de seguridad, sin embargo, no ha ocurrido.

Más allá de que el cubrebocas se ha vuelto una herramienta indispensable que tienen que usar los chiapanecos antes de salir del hogar, no todos los establecimientos respetan los componentes básicos en la entrada de sus negocios.

La travesía comenzó sobre la primera Norte y segunda Poniente; una librería muy conocida en la zona llamó la atención por una razón muy sencilla: en un mismo espacio estaba colocado de forma correcta el tapete, el trapo adicional, un medidor de temperatura y un gel antibacterial, con la indicación de que los usuarios hagan uso de ese material antes entrar.

En la actualidad, Chiapas atraviesa un momento crítico en el tema sanitario, y en consecuencia, tendría que venir reforzado con medidas de seguridad que garanticen a los trabajadores y a los clientes estrategias mínimas de protección, pues la colocación de un cartón afuera de una puerta no da ninguna certeza como medida preventiva.

Las recomendaciones muestran que una buena alternativa dentro de los tapetes es que deben ser de hule o de un material resistente, pueden contener amonio cuaternario, que es una sustancia biodegradable y con la capacidad de eliminar los microorganismos que vienen en la suela del calzado, acción que evita la propagación del coronavirus.

Además de este material, se recomienda la colocación de un trapo después del tapete para eliminar el líquido sobrante, sin embargo, son pocos los negocios que realmente respetan estas medidas; lo más preocupante: en la tercera ola de contagios tampoco se ve autoridad sanitaria que supervise el uso correcto de estos productos.

En una de las farmacias ubicadas en el centro de la ciudad aplicaron un protocolo diferente al observado en la librería; en este lugar una persona adulta es la encargada de colocar el gel antibacterial y medir la temperatura, la cual no debe pasar los 38 grados para no causar zozobra al ingreso. Abajo, en la entrada, se observaron dos tapetes y encima dos pedazos de franela, acompañado de un trozo de cartón.

En el recorrido hecho por las calles del centro de la ciudad se notó que las tiendas departamentales tienen, básicamente, protocolos similares. En algunos sitios al ingresar muestran a los clientes la cantidad máxima de aforo, en otros esta medida no es una limitante.

Lamentablemente, también se observaron negocios que, de plano, ni siquiera colocan un trapo antes de que los usuarios ingresen a los establecimientos. En esta etapa, en la que se ha hecho presente la tercera ola de contagios, no todos los dueños de los comercios ponen de su parte para que, en las medidas de sus posibilidades, reduzcan las cadenas de contagio.

Los empresarios más precavidos tienen dentro de sus negocios una señalética que indica la entrada y otra la salida, para evitar que los clientes tengan contacto directo; otros han colocado esta misma ruta con una fila de ropa en oferta; hay quienes también hacen las divisiones con barras metálicas.

La colocación adecuada de los tapetes sanitizantes no preocupa mucho a la población, pues no se detiene a observar o consultar qué líquidos se utilizan; unos apenas y reparan en la necesidad de mojarse y, posteriormente, secarse la suela. El uso del cubrebocas aún es lo más importante para entrar y salir de un establecimiento, sin importar el giro.