De vendedor de sandalias a partero tradicional

De vendedor de sandalias a partero tradicional

Con más de 20 años de experiencia en atenciones a mujeres embarazadas, Jorge Morales Santos aprendió a combinar la venta de sandalias con el oficio de ser partero tradicional, una actividad que aprendió de su primera esposa y que ha mejorado con los cursos y actualizaciones que recibe en el sector Salud.

En una charla con Cuarto Poder recordó que incursionó en ese mundo después de que su pareja enfrentó una complicación cuando atendía a una embarazada; sin tener tanto conocimiento, la ayudó a corregir el problema y desde momento se metió de lleno en esas labores.

Hace un par de años, relató, todas las constancias de alumbramientos las realizaba a máquina (no había otra manera), sin embargo, hoy tiene la oportunidad de que esa documentación sea expedida por una institución formal.

Aunque es de los pocos varones que realiza este trabajo, hasta ahora no ha sufrido ningún tipo de discriminación; al contrario, cuenta con pacientes a quienes atendió de manera constante en los últimos años. Para él, ser partero es una tradición familiar que pretende heredar a sus seres queridos.

Trayectoria

Con 60 años de vida, una de las anécdotas más significativas que tiene, en sus más de dos décadas de trabajo, es que hace un año tuvo la oportunidad de hacer una labor de parto para recibir a su hija.

Jorge viene de una familia donde sus tías fueron parteras, por eso entrar al oficio fue más sencillo. En el mes de mayo sostuvieron un encuentro las personas que se dedican a este trabajo en el estado de Chiapas y notó que sólo llegaron tres varones.

“Siento que entre hombres como que no todos tenemos el valor, sentimos pena por atender a una mujer. A mí me da gusto, me da alegría cuando un ser vivo viene a la vida y por mis manos está siendo atendido”.

Checar los signos vitales, la presión y ver cómo está el producto, son las revisiones básicas que se hacen en las pacientes que recibe; es muy claro al decir que las embarazadas deben reflejar un avance en el trabajo de parto, de lo contrario, auxiliarlas queda fuera de su capacidad y siempre sugiere que sean llevadas a una institución pública.

Un partero, explicó, sí puede checar a una paciente mientras tiene contracciones; a través del tacto, la dilatación y los dolores puede advertir que el bebé está por nacer. Hasta ahora, Jorge ha tenido experiencias agradables con su oficio, de hecho, en algún momento de su carrera atendió el alumbramiento de un par de gemelos.

Demanda

Lo que ha notado en los últimos años es que antes la solicitud de parteras y parteros era mayor, tomando en cuenta que no había tanta cobertura en los servicios de salud. En sus mejores épocas atendió hasta nueve partos en un mes, pero en los últimos años el servicio bajó.

Aunque se formó como un partero tradicional, las capacitaciones que recibió en los últimos años le enseñaron la importancia de utilizar vendas, guantes, cubrebocas, batas y todos los materiales que garanticen a la paciente seguridad. La combinación de su trabajo también ha permitido que lleve parte del sustento a su hogar y es un oficio que quiere heredar a sus seres más cercanos.