"El Gobierno de México está enfrascado, desde el inicio del gobierno del presidente Felipe Calderón, en una lucha contra el narcotráfico que ha sido, por demás, infructuosa. En los últimos tiempos hemos sabido de las detenciones de ""grandes capos"" de las drogas y, sin embargo, el problema no disminuye, lo que ha hecho que se cuestione la estrategia seguida. Tal vez no haya sido eficaz pulverizar los cárteles como se ha hecho, porque se han abierto más frentes y se desconocen los modus operandi de los nuevos grupos que se forman, tanto como sus nuevos liderazgos. Pero la lucha continúa, sobre todo por la presión que ejerce Estados Unidos para que en América Latina se combata eficientemente el tráfico de drogas. Sin embargo, lo que ocurre allá no es del todo alentador. Hace apenas unos días se dio a conocer la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas y Salud que se publica anualmente y que reveló que el consumo de drogas entre los estadounidenses mayores de 12 años aumentó 0.7 por ciento en 2009 para alcanzar el nivel más alto de los últimos siete años.
La mariguana es la droga que más consumen jóvenes y adultos en Estados Unidos, y eso fue lo que contribuyó al aumento, de manera sostenida, de la tasa de consumo general de drogas. Pero hay algo más: California produce hoy más mariguana que México. De hecho, en 2009, duplicó la producción de mariguana en nuestro país. Datos de la Oficina Nacional de Política Antinarcóticos de Estados Unidos dan cuenta de que California produjo, en 2009, 49 mil toneladas métricas de cannabis que se traducen en decenas de miles de millones de dólares en ingresos. Un mercado que, dicen, le han arrebatado ya a los narcotraficantes mexicanos. El concejo municipal de la ciudad de Oakland, California, aprobó en julio pasado un plan que permite el cultivo, procesamiento y comercialización de la mariguana a escala industrial. Quienes defendieron el proyecto hablaron de la cantidad de empleos que se crearían y de los impuestos que generaría la venta masiva de esta droga. Por supuesto, los pequeños productores se opusieron, aunque los concejales les ofrecieron, para fin de año, la adopción de medidas que les permitan mantenerse en el negocio.
Hasta 2008 la DEA intentó detener el fenómeno que, hoy reconocen, está fuera de control. De nada han servido los operativos de la agencia antidrogas para detener a unos cuantos o destruir algunos plantíos; los primeros salen libres y los segundos se resiembran con asesoría especializada de quienes aseguran siempre será mejor que los dólares se queden en Estados Unidos y no en manos de los narcos mexicanos que, dicen, tampoco garantizan la calidad del producto.
Hay quienes esperan que la Propuesta 19 que se votará en los primeros días de noviembre para reglamentar el consumo de mariguana en California constituya un golpe a los cárteles mexicanos de las drogas y contribuya a disminuir el contrabando de armas de Estados Unidos a México y con ello la violencia que golpea la frontera.
Ni el presidente Obama ni el presidente Calderón están de acuerdo con la regulación de las drogas, como se plantea en California. Obama no tendrá la fuerza para influir en los congresistas californianos, y Calderón, después de haber reeditado sus discursos de campaña y su debate con López Obrador, se mantendrá al margen de la discusión y seguirá creyendo a quienes, pese a todas las evidencias, le aseguran que va ganando la guerra contra la delincuencia organizada.
"











