Después del efecto de la pandemia sobre la educación, se debe considerar y reflexionar que los procesos de enseñanza-aprendizaje virtual cobraron gran relevancia, pero además estos pusieron en evidencia varias limitaciones, tanto en los maestros, los padres de familia y los estudiantes de todos los niveles educativos.
Carlos Rincón Ramírez, profesor investigador de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), comentó que una vez que se han comenzado a retomar actividades presenciales, se debe evaluar si los maestros estaban preparados para asumir el compromiso de trasladar la escuela al entorno digital, lo cual, en su consideración personal, no fue así.
Indicó que los alumnos no estaban alfabetizados en lo digital porque no es igual que sepan usar y acceder perfectamente a las plataformas sociales, a que pudieran desarrollar capacidades de aprendizaje mediante estas. Sumado a esto, hay que considerar que se evidenció una división de la tecnología digital.
Los sectores sociales que tienen mayor capacidad de adquisición tuvieron la disponibilidad de que, por lo menos, cada integrante de la familia tuviese un dispositivo digital; mientras que los sectores sociales de bajos recursos siguieron siendo destituidos.
“En Chiapas estamos hablando de que tenemos 4 millones 750 mil pobres. Se puede garantizar que, de cada 10 usuarios de software, incluyendo docentes, por lo menos nueve están utilizando softwares obsoletos, pirateados, no usan las versiones más actualizadas”.
El hardware y el software son fundamentales para los procesos de enseñanza y aprendizaje, por la agilización en tiempo real del debate de los contenidos educativos, del procesamiento de la información entre docente y alumnos; pero la mayoría no tiene equipos de última generación, sino los que pueden comprar, y muchas veces en reúso.
El investigador manifestó que como los maestros no fueron preparados para discutir, analizar y reflexionar sobre las enseñanzas en un entorno digital, asumieron sus clases en la mayoría de los casos como si fuesen de forma presencial, es decir, continuaron reproduciendo el modelo convencional de la clases vis a vis, docente-alumno, en un espacio de cuatro paredes.
Al decir que no hubo preparación digital por parte de los maestros, no se refiere a que no hubo capacitación, sino que esta se dio en la medida de las necesidades que se fueron demandando, conforme se alargaba el tiempo de las clases en línea.












