Las inversiones a realizarse en los proyectos de las denominadas Zonas Económicas Especiales (ZEE), deben realizarse con muchos cuidado sobre todo para las inversiones públicas, ya que las inversiones privadas solo aportarán un mínimo, y de fallar dichos proyectos las inversiones gubernamentales serán las más afectadas, perjudicando a la población.
“Nos preocupan lo de las ZEE porque es una asociación público-privado, ya lo hemos dicho, de las inversiones el 80% serán públicos, el 20 por ciento privado y de este porcentaje privado el 10 % es de créditos bancarios, lo que implica que estén arriesgando un diez por ciento nada más”, indicó la lideresa de la Confederación Nacional Campesina de Indígenas y Productores Rurales (Cncinpro) Rosa Armendáriz Muñoz.
Agregó que también deberá vigilarse que con la puesta en marcha de estas ZEE no se despoje de sus tierras a los campesinos, ni que los dueños de las tierras se conviertan en empleados para las empresas transnacionales.
Y es que el objetivo es democratizar la productividad a nivel regional, para que sus habitantes tengan las mismas posibilidades de desarrollo y bienestar que los del resto del país.
Para ello el Estado invertirá en los proyectos a desarrollarse, pero de hacerlo inadecuadamente serán inversiones perdidas.
“Las Zonas Económicas Especiales pueden tener éxito en la medida que haya respeto e igualdad entre la población. A pesar de que la sin versiones serán público-privadas las ganancias serán solamente para los últimos, no queremos tampoco existan despojos e incertidumbre”, abundó.
Mencionó también, que las ZEE deben poner fin a las especulaciones de los precios de la producción de lo que se produce en el campo, precios que son impuestos de manera transnacional donde se fija precios a futuro, quedando “atrapado” el productor.












