Los amantes de lo ajeno lo volvieron a hacer, el ilícito se vaticinó por los vecinos y por este medio, las consecuencias del robo las están sufriendo propios y extraños. La rejilla de la alcantarilla fue robada por enésima vez y los autos están cayendo uno a uno. Nadie responde por los daños infligidos.
El hombre voltea desesperado a todos lados en busca de ayuda, su auto, un Ford tipo Courier, color negro, está atorado.
La unidad circulaba de Sur a Norte sobre la 1a Poniente de Terán, pero al llegar a la 4a Norte se detuvo tras caer en una zanja.
De lejos parecía una calle normal, pero lo cierto es que la vía es una trampa donde han caído y seguirán cayendo decenas de autos.
La ayuda llega para el afligido hombre y tras sacar el auto atorado, éste se retira, pero dañado en las llantas, amortiguadores, rótulas, entre otras partes de contactos.
Los vecinos volvieron a sus hogares y cuando estaban sobándose los brazos por el esfuerzo realizado, oyeron otro ruido ya conocido, otro auto había caído en la misma trampa.
Esta vez era un coche marca Honda tipo Civic color gris, de nuevo el conductor buscó ayuda y de nuevo el auxilio llegó de entre los vecinos.
La historia se ha replicado en el pasado y seguro continuará en el futuro.
El comienzo de la triste historia se remonta al 22 de noviembre de este año, cuando de noche un triciclero se llevó un tramo de la rejilla metálica.
Los vecinos reportaron el incidente y este medio dio cuenta de ello, pidiendo a las autoridades que se repusiera y asegurara el protector, pues se temía un nuevo robo. Nadie actuó en el SMAPA, pero el ladrón sí.












