Este 15 de enero los parachicos inundaron las calles de Chiapa de Corzo, como cada año en su primera aparición dentro de la Fiesta Grande, atrayendo a miles de espectadores de todo el estado, lo que evidenció la falta de prevención y operatividad vial por parte del Ayuntamiento del lugar.
A partir del medio día se originó una kilométrica fila de automóviles sobre la carretera y entrada principal del vecino municipio, por lo que ingresar al poblado tomaba aproximadamente 30 minutos y durante el transcurso del día la espera se prolongaba aún más.
Una vez dentro de la calles de la cabecera municipal, la algarabía multicolor atrapaba a cualquiera de los visitantes, la música y el baile contagiaban al unísono, sin embargo, también se podía observar la imprudencia de conductores y la ausencia de autoridades.
Algunos automovilistas pretendían transitar en medio de las calles llenas de personas, vendedores y locales, sin importarles producir algún accidente, mientras tanto no había ningún elemento de Tránsito Municipal quien observara el hecho y lo previniera.
Si bien la presencia de elementos de Seguridad Pública fue notoria en las calles, la de elementos viales no, lo que ocasionó roces entre conductores y peatones; y es que también el domingo 15 fue uno de los días con mayor concurrencia registrada, según algunos comerciantes.
Ya por la noche, los visitantes que dejaron sus coches dentro del poblado esperaron varios minutos para poder salir, debido a que la vialidad del Libramiento Norte estaba saturada.
Apenas seis elementos viales se encontraban dando auxilio al caos vehicular, de los cuales solo uno era municipal, el resto pertenecía a Tránsito del Estado. “Ayuntamiento debe prever esta situación, a la hora tuvimos que acudir”, señaló uno de los elementos.
A pesar de que había un puente peatonal, solo dos de cada 10 personas utilizaba el puente; todos preferían pasar en medio de la carretera, lo que ocasionaba que el flujo vehicular se detuviera todavía más.
La frustración de los conductores era clara, algunos reclamaban a los elementos, otros a los peatones, estos últimos lo hacían con los policías, los policías contestaban y a la vez regañaban a los choferes del transporte público, la batalla verbal no paró durante la noche.












