El suelo no es solamente un sostén para las plantas, es el recurso en el cual se almacenan los nutrientes y la humedad, es el hábitat de millones de macro y microorganismos, además es un sumidero de carbono tan importante para el calentamiento global y el cambio climático.
Ahí radica la importancia de conservarlo sano, manifestó el director de Coordinación y Vinculación del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) en Chiapas, Walter López Báez, en el marco del Día Mundial del Suelo.
Enfatizó que esta fecha es un acto para llamar la atención sobre la importancia que tiene este recurso natural para la vida, ya que del suelo se produce directa e indirectamente el 98 % de los alimentos que consumimos.
Sin embargo, a pesar de esa importancia, a nivel mundial se reporta que una tercera parte presenta síntomas de degradación, lo que equivale estadísticamente a más de dos mil millones de hectáreas.
Los síntomas de degradación que presentan, principalmente los suelos agrícolas mal manejados, son: problemas de compactación, lo que significa que se pone muy duro; acidez, lo que limita la absorción de nutrientes por las plantas; erosión hídrica, donde el agua arrastra la capa fértil del suelo; síntomas de baja fertilidad; y una ausencia total de vida.
Los estudios demuestran que cuando se pierde un centímetro de suelo, se requieren más de 100 años para que se vuelva a formar, por eso se debe considerar que es un recurso no renovable, sino que es finito y se tiene que conservar para el futuro de la humanidad.
Se tienen que estabilizar los niveles de materia orgánica en el suelo, considerando el carbón orgánico y toda la biología, los macro y microorganismos; es urgente disminuir también el uso irracional de los fertilizantes químicos, y mejorar la eficiencia de los mismos cuando se utilicen.
Lo que tenemos que hacer para recuperar esa capacidad productiva es practicar cuatro principios:
1.- Mantener tapado el suelo el mayor tiempo posible, lo que ayudará a conservar humedad y suprimir malezas.
2.- Alterarlo lo menos posible, refiriéndose a cero o mínima labranza, para no perder la materia orgánica.
3.- Rotación y diversificación de plantas, que se refiere a dejar el monocultivo, ya que así se ayuda mucho al reciclaje de nutrientes, a un mejor control de malezas y plagas.
4.- Se debe mantener el suelo siempre verde, principalmente en los cultivos anuales como el maíz, mantener leguminosas como abono verde en la época seca, para que sigan haciendo fotosíntesis.












