Con más de 30 años de trayectoria, José Luis Estrada, artesano chiapaneco especializado en arte con materiales reciclados, convierte lo que muchos consideran basura en lámparas, fuentes, cuadros y paisajes de Chiapas. Su trabajo no solo impulsa el reciclaje, sino que también promueve el cuidado del medio ambiente y la identidad cultural del estado.
Para José Luis Estrada, lo que otros tiran a la basura es una oportunidad para crear arte y cuidar el planeta, en un emprendimiento desarrollado desde hace más de tres décadas, que transforma residuos en piezas artesanales con alto valor artístico y ambiental.
“Para muchos es basura, para mí es material”, afirmó.
Explicó que su trabajo nació de la necesidad de no contaminar y de mejorar el entorno que nos rodea.
Materiales reutilizables
A lo largo de los años ha perfeccionado técnicas que le permiten reutilizar materiales como PET, tetrapack, vidrio, bolsas plásticas, cartón, palos de escoba, lámina, esponjas e incluso piezas electrónicas.
Entre los productos que elabora se encuentran lámparas, fuentes, peceras, cuadros con paisajes de Chiapas, casitas navideñas y figuras personalizadas, muchas de ellas equipadas con motores, bombas sumergibles y sistemas eléctricos que dan vida a cada creación.
“Todo se aprovecha, todo tiene una función”, señaló.
El proceso inicia con la recolección de materiales en arroyos, calles y espacios públicos.
Posteriormente, cada objeto es lavado, separado y transformado de acuerdo con su uso final.
Técnicas
Botellas, tapas y envases son cortados, moldeados con calor y combinados con otros elementos para dar volumen y realismo a las piezas.
Las artesanías más solicitadas, detalla, son las fuentes con peceras y los cuadros que representan paisajes naturales y sitios turísticos del estado.
“Chiapas tiene cascadas y paisajes que no existen en otros lugares, por eso se venden”, afirmó.
Sus obras no solo se comercializan en distintos estados del país, sino que también han llegado a Canadá y Guatemala.
En cuanto a los precios, estos varían según el tamaño y complejidad de la pieza: desde artículos sencillos de 80 pesos, hasta fuentes completas con motores, peceras y figuras que alcanzan varios metros de altura y un valor considerable.
Consumo local
Para él, el bajo consumo local de este tipo de arte se debe a la falta de educación ambiental y de cultura del reciclaje.
“No tenemos el hábito de separar la basura ni de darle otra vida a lo que tiramos”, lamentó.
Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía a tomar conciencia sobre la contaminación y a apoyar el trabajo artesanal.
“El objetivo es dejar un país más limpio, no heredar un entorno contaminado a nuestros hijos y hacer del reciclaje un hábito”, concluyó.












