El género periodístico idóneo para comunicar una noticia es sin duda el de la nota informativa que -cual si fuera ecuación- debe a través de una fuente identificada, despejar un número determinado de incógnitas que plantea el hecho noticioso como el qué, cómo, cuándo, dónde, porqué... las cuales una vez resueltas permitirán al lector conocer por lo menos superficialmente un evento que a criterio de los medios debía ser registrado por tener interés público.
Y pese a que en el campo de la información se registran constantes cambios entre los cuales se puede mencionar una licencia que impulsan algunos teóricos de la comunicación en el sentido de felxibilizar el acotamiento de los géneros, siempre habrá una voz visible en la presentación de los hechos.
Sin embargo, la presencia del subjetivismo hoy y siempre será absoluta en los géneros de opinión -por ejemplo, el artículo de fondo o la columna, que contienen juicios de valor que son responsabilidad única y exclusiva de quien los emite, al estar desconectados de los lineamientos editoriales que impone equis medio de comunicación para efectos de una determinada orientación de la Dirección General- a diferencia de los demás.
Con este breve planteamiento demasiado simple se pretende hacer ver a quienes buscan irrumpir como censores externos en los medios, que antes de hacerlo deben interiorizar en la compleja naturaleza de los medios y de la comunicación.
Tanto en el caso del artículo como en el de las columnas, se está ante géneros periodísticos en los que los hechos noticiosos se sujetan al análisis y a la interpretación que corresponden a criterios personalísimos, cuya responsabilidad es de quien firma.
Así, los medios únicamente abren las puertas para quienes, se supone, por su experiencia y conocimiento, tienen el aval para realizar la delicada tarea de interpretar realidades complejas en la que se dan hechos de interés.
Cuando el lector, al leer a un columnista o a un articulista, no sólo disiente sino que se ve impulsado a rechazarlo o incluso a contradecirlo, no está mas que confirmando que un hecho puede tener distintas formas de ser apreciado.
Quienes se inconforman con aquellos que escriben opinión, están en su derecho, pero deben tener claro que todos tienen su propio punto de vista y su propio derecho para expresarlo, inalienable.











