"Los diputados le recordaron al Poder Ejecutivo quién manda en México, al menos en materia presupuestal. Ernesto Cordero, secretario de Desarrollo Social, y Agustín Carstens, secretario de Hacienda, no tuvieron un día fácil en San Lázaro. Todas las bancadas, salvo la del PAN, mostraron los dientes de su afilado descontento por la intención del gobierno federal de cobrar 2% a todo para canalizar más dinero a los programas sociales. Sin embargo, lo que los inconformes aún no revelan es cómo planean recaudar los recursos que harán falta en 2010.
Afirman los adversarios del presidente Calderón que es un error incrementar impuestos en un entorno económico tan adverso. Un diagnóstico probablemente acertado que, sin embargo, carece de una iniciativa alternativa. Las oposiciones en el Congreso están ejerciendo su derecho al veto, pero no proponen todavía nada.
Ya les llegará a los partidos el momento en que tendrán que dejar de rechazarlo todo; es decir, habrán de mostrarse como oposición responsable. De lo contrario, sus votantes terminarán reclamando: ""Ya entendimos cómo no quieren las cosas, ahora dígannos cómo sí"".
En México no existe la tradición, como en otros países, de un ejercicio de oposición propositiva. Quizá la fuerza de las circunstancias inaugure este fenómeno ahora. De lo contrario, todo serán vetos cruzados y, por lo tanto, acciones paralizantes que a nadie en este país convienen.
Las pancartas y las declaraciones estridentes no significan necesariamente que el proyecto del gobierno federal vaya a ser rechazado. En San Lázaro los diputados todavía se encuentran en fase histriónica. Esperemos que pronto comiencen los proyectos serios. El Universal
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