El presidente Felipe Calderón informó que su gobierno analiza todas las alternativas para proceder legalmente contra los 23 mil mexicanos que denunciaron al gobierno ante la Corte Penal Internacional de La Haya por cometer delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra, en el marco de la lucha contra el crimen organizado.
La Presidencia de la República consideró absurdo equiparar las acciones de un gobierno democrático para garantizar la seguridad, con delitos de lesa humanidad que se cometen por Estados autoritarios. Sostuvo que su gobierno ha procedido legalmente en casos en los que se han detectado y probado violaciones a derechos humanos.
Sobre el tema hay muchas reacciones; una de las más centradas en la lógica del deber ser corresponde a la opinión que emitió este fin de semana el obispo de San Cristóbal, quien hizo ver que la acción criminal viene de los grupos de la delincuencia organizada.
Se destaca la opinión del Obispado de Las Casas porque en este asunto, desde lejos se observa que las demás reacciones, con algunas excepciones, derivan de la ubicación política e ideológica de quienes las emiten. Por ello, algún senador ha criticado incluso que se haya anunciado proceder ante estas acusaciones.
-Guarda silencio-, desearían decirle encima todavía a la Presidencia de la República.
En el camino del absurdo, para estas personas que promueven la demanda en La Haya, es el gobierno y no los delincuentes que pretenden aplastar tanto a la sociedad como a las autoridades, los responsables de los crímenes, y en este sentido lo que pretenden criminalizar y castigar es justamente la respuesta del Estado frente al hampa, por lo que en esta misma línea, se podría pensar que estarían satisfechos con una pasividad ante la comisión de todo tipo de delitos por parte de la mafia, pero no, entonces estarían demandando igualmente ante la Corte Penal Internacional por omisión.
Estas personas están en todos lados, en la academia, en las organizaciones no gubernamentales, y lo que pretenden parece no ser justicia, sino dañar la imagen del gobierno por el solo hecho de ubicarlo en un lugar equis del espectro político, sin embargo para como están las cosas, izquierda, centro o derecha, de haber asumido el poder en México hace once años, estarían respondiendo ante esta gravísima situación de idéntica forma que la actual administración, porque sencillamente no hay otra.











