El impulso que ha tenido la medicina del dolor y los cuidados paliativos a nivel nacional, abre el camino para impulsar el desarrollo de esta área médica en cada entidad, sobre todo en el sur-sureste del país, donde existe un serio rezago en la atención médica pública.
El presidente del Instituto de Medicina del Dolor y Cuidados Paliativos, Uriah Guevara López, dijo que en Chiapas existe un comité integrado por médicos, enfermeras, trabajadoras sociales y psicólogos que impulsan estos temas a través de eventos de capacitación en los que participen los estados vecinos.
Antonio Córdova, presidente de este comité, indicó que la reforma recientemente aprobada por el Congreso de la Unión, al artículo cuarto constitucional en materia de cuidados paliativos, establece la responsabilidad de cada estado de ofrecer una atención de calidad a la salud.
Por ello seguirán trabajando para que el acceso a los cuidados paliativos se homologue en las leyes de cada estado, para que se aplique para todos los mexicanos, sin importar dónde se encuentre.
En ese marco anunciaron el segundo Congreso Internacional Sur-Sureste de Medicina del Dolor y Cuidados Paliativos, que tendrá como sede Tuxtla Gutiérrez.
Se realizará el 22, 23 y 24 de agosto, con la presencia de ponentes de talla nacional e internacional, especialistas en esta área de la medicina y afines, quienes impartirán alrededor de 40 conferencias magistrales, seminarios, simposios y talleres.
Participarán especialistas, psicólogos, enfermeros, trabajadoras sociales, de diferentes países de Europa, Centroamérica y por supuesto de diversos estados del país.
El tema central es el alivio del dolor de difícil control y los cuidados que deben tener los pacientes no curables; se abordará la diferencia de esta área con la tanatología y la eutanasia, ya que se suele confundir los términos.
La tanatología aborda lo relacionado con la muerte, la pérdida, el sufrimiento psicológico y las relaciones significativas del enfermo; mientras que los cuidados paliativos es la forma de cuidar en vida a las personas, ayudarlos con sus síntomas físicos y emocionales.
Los cuidados paliativos no aceleran la muerte sino que brindan un final sin dolor y con la mayor dignidad posible, con la participación de toda la familia, orientando el proceso de duelo y aceptación del fin del ciclo de vida.
Esto mediante el uso de analgésicos potentes para el dolor como la morfina, la codeína y todos los fármacos opioides.
La medicina del dolor es menos costosa que la atención médica convencional. En Tuxtla Gutiérrez existen dos clínicas del dolor, donde diariamente atienden a 10 personas en etapa terminal, con enfermedades como cáncer, cirrosis, VIH, artritis y diabetes.
Por otro lado, lo que se conoce como eutanasia, es la inducción de la muerte de manera intencional y voluntaria con apoyo médico; esta última no está considerada en la reforma.
La reforma aprobada por el Congreso federal garantiza que el Estado mexicano atienda el dolor en la etapa terminal, para que sea llevada con dignidad, sin importar el nivel socioeconómico del paciente.











