Demandan seguridad por afluencia de visitantes

Ayer dio comienzo la “semana alta” de afluencia turística al atractivo de los Miradores del Cañón del Sumidero, ubicados al extremo norte-oriente de Tuxtla Gutiérrez, donde hasta las 14:00 horas se registró el ingreso de poco más de 100 autos, muchos de ellos de tipo familiar, otros tipo sedán y autobuses turísticos, por lo que se presume más de 500 personas en medio día.

Ante esto, la caseta de cobro no ejerció su derecho de cuota a los diferentes visitantes, por dos razones, la primera por ser el inicio del período vacacional a nivel nacional y segundo, por la falta de seguridad sobre sus trabajadores, ya que temen ser asaltados nuevamente como sucedió el pasado 20 de septiembre.

Y es que al ser tan concurrido, la cantidad de dinero recaudado es alta, lo cual podría ser una causa para ser asaltados nuevamente, además de no existir vigilancia adecuada, solamente se cuenta con un elemento de seguridad pública en el sitio.

Actualmente las oficinas operativas de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), han sido rodeadas por cientos de invasores, quienes son sospechosos de extorsionar a algunos turistas, asaltar la caseta de cobro y violentar las instalaciones del mirador La Ceiba.

De hecho, cada automóvil que ingresaba al Parque Nacional era advertido por el personal del Conanp que no visitara el primer mirador, La Ceiba, sitio donde se ha detectado presencia de los habitantes irregulares en fechas pasadas.

Es lamentable que a los visitantes nacionales se les pida no ingresar al primer mirador, ya que genera una mala imagen del lugar y del estado.

En este mirador se pueden apreciar dos bancas de cemento destruidas parcialmente, a manos, presuntamente, de los “paracaidistas”.

De igual manera llama la atención que los gobiernos estatal y municipal no hayan instalado la debida seguridad dentro de las instalaciones del Parque Nacional, para resguardar a los concurrentes en este inicio de temporada vacacional.

Afortunadamente los grandes paisajes y la tranquilidad que brinda el lugar, fueron factores para que algunos de los visitantes no se percataran de esta anomalía.