Democracia cuestionada

"El sistema ""democrático"" mexicano muestra signos preocupantes, de acuerdo con la encuesta que sobre ese tema realiza anualmente El Universal en viviendas y a personas con credencial de elector. Más de la mitad de los entrevistados entre el 5 y el 8 de mayo están inconformes con el funcionamiento de la democracia, y 47% piensan que vivimos tiempos de inestabilidad o mucha inestabilidad política.

Esta es una medición de percepciones, no de realidades; de síntomas, no de enfermedades. Para 55% de los entrevistados, la corrupción, los conflictos entre partidos, los abusos de poder, las desigualdades de oportunidades en beneficio de PRI y PAN, y en perjuicio de PRD y otros, son vicios persistentes.

Las ""guerra sucias"", los ataques entre contendientes, las alianzas poco claras, los videos escandalosos, las filtraciones y los excesos han generado un panorama indeseable.

La diferencia entre ganar democráticamente el gobierno y gobernar ha sido insalvable. Para ese amplio sector social, los desaciertos y las improvisaciones se entronizaron estos anos y el cambio no significó una mejoría, sino un agravamiento de los males.

Cabe preguntar si estas sucesivas esperanzas frustradas no nos están conduciendo a la postración política, al abandono ciudadano. En nuestro país, esto se ha manifestado en abstencionismo deliberado, anulando la papeleta electoral o, peor, en indiferencia. El peligro, en esta coyuntura sucesoria, es que ahora la intransigencia y la ambición de poder pueden ser causas de estallidos de violencia. Quienes ya se proclaman ganadores no van a aceptar pasivamente un resultado adverso, aunque sea cierto y legítimo. Esa podría ser una estrategia, por lo tanto, condenable.

Porque la referida encuesta arroja datos alentadores, la gente ya no admite tiranos a cambio de que le resuelvan sus problemas económicos más ingentes, ni autoridades que actúen sobre los ordenamientos legales ni que atropellen al Senado y a la Cámara de Diputados.

Ese sector mayoritario no está de acuerdo en la manera en que funciona nuestro sistema democrático, pero sigue aspirando a que alcancemos una vida democrática plena, que no se agote en los trámites electorales, sino que se transforme en anhelos cumplidos, que no es el caso hasta ahora en seguridad pública, educación, salud, empleo y progreso para todos en su propio país.

La brecha entre los candidatos y los votantes se ensancha cada día. Mientras los primeros sigan buscando formas de desacreditarse entre sí, todavía más, los segundos no vislumbran en las campanas las mejores ofertas de gobierno y se pierden en la catarata de descalificaciones que inunda las ondas hertzianas. En 30 anos, hemos visto de todo en México. Campanas presidenciales con un candidato único compitiendo contra sombras, una Presidencia que tiene decepcionados a muchos y un proceso que deja más vergüenzas que satisfacciones.

En suma, sobran razones para la insatisfacción en el funcionamiento del sistema democrático que nos hemos dado. El reto es depurarlo. Y la pregunta clave es zcuándo comenzamos? (El Universal)

"