Organizaciones de la sociedad civil han documentado un incremento en el hostigamiento contra mujeres de las Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), a la par del aumento de la violencia en los caracoles.
“Ellas han asumido algunas tareas comunitarias que antes hacían junto con su compañeros, con el objetivo de evitar provocaciones directas de los invasores hacia los hombres de la comunidad”, informó la Red de Resistencia y Rebeldía Ajmaq.
Las mujeres zapatistas realizan el cuidado del ganado, aunque ello ahora representa un peligro, al igual que cuando van por agua, leña o al ir a sus parcelas o solo por cuidar sus pollos; “es decir, no se puede transitar libremente porque hay intimidación permanente”.
Aclararon que a pesar de estas situaciones, las familias zapatistas no han caído en provocaciones y siguen en su empeño de cuidar la vida y las autonomías. Recordaron que los ataques a estas comunidades comenzaron tras el levantamiento armado zapatista en 1994.
“Miles de hectáreas usurpadas por finqueros arrendados fueron recuperadas por sus legítimos dueños, los pueblos originarios”, pero dijeron que la misma estrategia de contrainsurgencia —usada hace tres décadas— continúa en la actualidad.
La Red precisó que no solo pretende acabar con el proyecto de vida que plantea el EZLN, sino con todos los pueblos que se resisten a los megaproyectos federales, desde el Tren Maya hasta las autopistas.
“A casi 30 años del levantamiento zapatista, las comunidades zapatistas han logrado fortalecer los diferentes trabajos que conforman su proceso de autonomía, como es la salud, la alimentación, la justicia, la agroecología y la economía; promoviendo el arte, la ciencia, la cultura y el deporte en libertad para mujeres, niñas, niños y adolescentes”, destacaron.












