Activistas miembros de la Red por los Mismos Derechos y con los Mismos Nombres, manifestaron su respaldo y acompañamiento a las víctimas de presuntos discursos de odio y discriminación, vertidos por el párroco encargado de la iglesia de la Virgen de Guadalupe de la colonia Benito Juárez, en el municipio de Villaflores.
Argumentan en una carta pública difundida por diversas plataformas, que el señalado párroco ha emitido comentarios homofóbicos contra los denunciantes.
Han documentado que los discursos de odio generan violencia física, agresiones verbales, burlas, negación de derechos, segregación y, en casos extremos, asesinatos crueles contra una población históricamente vulnerada.
Como activistas hicieron un llamado a las autoridades para atender la denuncia ya hecha por las presuntas víctimas, ya que se menciona hay supuestas amenazas vertidas por el sacerdote.
La denuncia presentada por la presunta víctima, un joven de 33 años, de oficio fotógrafo, señala que todo inició porque en una ocasión acudió a cubrir un evento religioso vistiendo shorts, lo que causó la molestia del párroco.
Por ello, lo cuestionó de forma grosera y obligándolo a acatar el protocolo, aunque él iba a trabajar, además de que había otras personas con shorts y en ningún momento les llamó la atención.
En una ocasión posterior incluso le prohibió el acceso a la iglesia sin un argumento válido, por lo que tuvieron que buscar a otras personas para cumplir con su trabajo, a quienes no les impuso ninguna regla ni restricción.
Después de eso, indica, acudió a una misa general y el sacerdote al darse cuenta de su presencia, dio un argumento homofóbico “llamando enfermos y asquerosos a las personas homosexuales”, incitando a la comunidad al odio e intolerancia.
De esa forma han seguido los supuestos actos de discriminación, obligándolo únicamente a él y su pareja, con quien trabaja, a acatar el protocolo de cada eucaristía, a pesar de que ellos llegan para realizar un trabajo, siempre de forma respetuosa.
Señalan que luego de varias ocasiones les está prohibiendo la entrada definitivamente al templo católico y hasta tiene un abogado.












