El señor Bernardo Ramírez Pablo, originario de Tecpatán, de oficio albañil, denunció que al llegar a la capital, en la colonia Nueva Jerusalem, cerca de Loma Bonita y San José Terán, fue violentamente desalojado de la vivienda que rentaba para vivir.
Platicó que hace tiempo conoció a la señora Lorena Ramírez, quien les prestó la vivienda que en ese entonces estaba deshabitada. Les dijo que les cobraría una módica renta, ya que lo que le interesaba es que estuviera ocupada para que no fuera invadida.
El 4 de mayo llegó a la casa, y al día siguiente fueron atacados por un grupo de personas, liderado por alguien de nombre Omar, que se dijeron miembros de una organización campesina.
Afirmó que él fue amarrado y rociado con gasolina, amenazándolo con quemarlo si no desalojaban la casa. En el forcejeo su esposa fue agredida fisicamente. Ante tales actos decidieron abandonar el lugar junto con todas sus pertenencias.
En la vivienda dejó un refrigerador, una estufa, cama, sillas, una mesa, ropa, y lo más importante, cerca de 60 mil pesos que había ahorrado para sobrevivir en lo que encontraba un empleo aquí en la capital.
Dice que supuestamente esta colonia está regularizada, pero por lo que observó y vivió este grupo de personas controla el acceso a la misma, con machetes y palos.
Agregó que gracias a la asesoría de algunas personas que los han apoyado con alimentos y ropa, pudieron presentar la denuncia penal correspondiente por las agresiones y el robo de sus pertenencias, pero hasta el momento la investigación no ha avanzado.
El señor consideró que la omisión de las autoridades se debe a que el líder de la organización que los desalojó está protegido por un alto funcionario, ya que él mismo lo presumió, incluso cuenta con vehículos y gente a su disposición, además la policía no entra a la colonia.
Aseguró que dicho líder tiene varias carpetas de investigación de personas que lo denunciaron por despojo, pero aun así las autoridades no actúan, ni con las pruebas que él tiene.
La propietaria tampoco puede entrar a la casa, por lo que respalda la demanda que interpusieron y los ha tratado de apoyar en la medida de sus posibilidades.
Por ahora, prácticamente viven en la calle. Durante el día se la pasan en algún parque o caminando y pasan las noches en un pequeño espacio, que les brindan en una central camionera al sur oriente de la ciudad.
Don Fernando dijo que seguirá buscando apoyo en el Sistema DIF municipal y estatal, en el Congreso local, en la Secretaría de Gobierno, y donde sea necesario hasta que reciba atención.












