"Roberto Fuster * CP. Desde hace una década habitantes de las proximidades del pantano las ""Enricas"" en la cabecera municipal de Reforma, han reportado a las autoridades federales, estatales y municipales la fehaciente contaminación que ha sufrido su medio ambiente por los desechos industriales que arroja los complejos petroquímicos de la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) sin que a la fecha les hayan dado solución.
Una bomba de tiempo se ha convertido -para los habitantes- la cabecera municipal del municipio de Reforma, porque bajo sus calles, casas, plazas y edificios públicos pasan los ductos del complejo petroquímico de Cactus y Nuevo Pemex que desde 1976 no han recibido mantenimiento alguno.
Para Nicacio López Ruiz, habitante de la región, independientemente de la contingencia de una explosión al romperse un ducto, existen otros peligros como la contaminación ambiental y los riesgos para la salud pública.
Por otra parte, habitantes de las colonias Buena Vista y López Mateos, son quienes perciben el hedor de la contaminación química y de las aguas negras. El riego para la salud pública nada ni nadie lo ha podido detener. En algunas épocas del ano, el olor a combustible viene asociado al agua entubada para el consumo humano.
A principio de 1990 se le solicitó a la paraestatal que desazolvara lagunas, ríos y arroyos, además de no seguir arrojando desechos químicos, debido a que esto ha extinguido varias especies de peces de la región e incluso hasta lagartos, sin obtener una respuesta favorable.
En la actualidad resulta peligroso beber agua de estas fuentes -dicen especialistas-, porque se corre el riesgo de contraer alguna enfermedad desconocida o exótica.
En tanto, López Ruiz sostuvo que en la perforación de los pozos petroleros y de exploración, se han utilizado abrasivos que están prohibidos a nivel mundial, porque son una de las principales fuentes de contaminación de los niveles freáticos del agua, y justamente, es de ahí de donde la gente de Reforma, obtiene agua para el consumo humano.
La acidificación de los suelos puede provocar problemas graves de corrosión en los ductos que pasan bajo la cabecera municipal de Reforma e incluso de Juárez, senala el ingeniero Gonzalo Núnez de León, ex trabajador de la paraestatal.
Recordó que cuando se iniciaron los trabajos del complejo petroquímico, había en el ejido ""El Carmen"" unas 62 casas de los ejidatarios, a los cuales se les indemnizó por el derecho de vía de ductos, pero con el paso del tiempo estas áreas fueron invadidas. En la actualidad al menos 60 por ciento de los derechos están invadidos por gente marginada, dicen los expertos y reconocen las autoridades.
Para evitar los cargos de conciencia, Pemex y las autoridades federales, estatales y municipales han permitido que la gente se ubique en áreas de gran peligro. Bajo el Parque Central de Reforma pasa un enorme ducto de la batería de Sitio Grande.
Cada ""corrida del diablo"" (una bola de fuego que se hace pasar por los ductos para limpiarlos de la cera del hidrocarburo y detectar las fugas), es un peligro para quienes viven cerca de las líneas de conducción del hidrocarburo y su derivado. Si bien la cabecera municipal de Reforma se superpuso sobre los ductos de los Nísperos, Tapijulapa, Carmito, Cactus, entre otros, eso no exime a los actuales pobladores a los peligros de una explosión como la ocurrida en el sector Reforma de Guadalajara y algunos gases nocivos como ha ocurrido recientemente en el sur de Veracruz y Tabasco, empero esas denuncias, nunca les han hecho caso, quizá hasta que se tenga algún pretexto político o mediático, dicen los pobladores.
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