El olor de la flor de cempasúchil, del pan de muerto y el copal invadió la cotidianidad de varias dependencias gubernamentales, quienes pausaron sus actividades para realizar los tradicionales altares en conmemoración a las festividades del Día de Muertos.
Tal fue el caso del Centro Estatal de Control de Confianza Certificado, donde su personal colocó un altar de tres metros de alto con una leyenda que se deja leer: “Este espacio es dedicado a las personas víctimas del coronavirus”, adornado en sus tres bases con panes de muerto, licores de frutas, calabazas y las tradicionales flores de cempasúchil.
La dependencia estuvo atendiendo de forma normal, pero con música de marimba de fondo y una constante entrada y salida de alimentos para el concurso de altares que realizaron en cada uno de los cinco pisos de la dependencia.
Al mismo tiempo, en el Palacio municipal se celebraba la presentación del libro “La Marimba, entre el invento y el origen”, de Roberto López Moreno, con motivo a la clausura del 28 Festival Parque Jardín de la Marimba, en el cual acudió el presidente municipal Carlos Morales, sus síndicos y demás personalidades de la vida política y cultural tuxtleca.
En la parte de afuera, en sana convivencia, entre risas y charlas, se llevó a cabo la instalación de altares por parte de las diversas estancias municipales, las cuales fueron sometidas a un concurso, según informaron los presentes.
Es de recalcar que de igual forma, las oficinas trabajaron con normalidad, pero sintiéndose ese ánimo por la festividad mexicana más folclórica a nivel mundial.
De igual forma la oficina de representación de Chiapas de la Coordinación Nacional de Becas para el Bienestar Benito Juárez, realizó un concurso de altares con un jurado integrado por cada jefe de área.
Los altares contaron con las fotos de los difuntos de los trabajadores, sus mascotas fallecidas y, por supuesto, en honor al nombre de la dependencia, una gran foto del “Benemérito de las Américas”, Benito Juárez.












