"César Trujillo * CP. Existen enfermedades que pertenecen a todos por igual. Son males que afectan a muchos, pero que con recursos se pueden combatir.
Sin embargo, existen disturbios que no distinguen geografía social ni económica. Me refiero a las enfermedades mentales o psicosociales, mismas que afectan por igual a los ricos que a los pobres.
Según la Organización Mundial de la Salud, más de cuatrocientos millones de personas sufren en todo el mundo trastornos mentales y neurológicos.
En las diversas sociedades, los desórdenes mentales han sido durante todas las épocas vergonzosos para los enfermos y sus familias, señaló el sociólogo Edgardo Becerra Mieles.
""Al parecer, aún existe una falta de conocimiento, un poco de cultura y se ve al enfermo como una carga, como una fatalidad que hay que ocultar, como las minusvalías físicas o psíquicas, y que son motivo de una desgracia familiar.""
Becerra Mieles, quien es investigador del Colegio de México y estudia el comportamiento de las etnias indígenas de los Altos, explicó que aún se ven casos donde los familiares condenan al enfermo al no llevarlo al doctor, al no medicarlo.
""Acudir al médico supone reconocer una enfermedad penada socialmente, pero cuya única esperanza de curación es el tratamiento y la integración."" Solamente la familia es quien afronta el cuidado y la asistencia.
En la actualidad, cifras de la OMS exhiben que los desórdenes mentales suponen 11 por ciento de los casos de incapacidad en el mundo, pero se verán incrementados hasta 14.6 por ciento si no se hace nada por remediarlo.
Males de hoy
La psicóloga Martha de Corzo Cruz señaló que la depresión surge como una reacción de adaptación a un suceso, y a veces junto con otras enfermedades graves o dolorosas.
""Se le denomina 'depresión exógena' y es normal que un estado de abatimiento o tristeza vaya asociado a una desgracia propia o ajena que nos toca de cerca.""
La depresión es un trastorno afectivo. Se produce sin causa aparente y se denomina ""depresión mayor o endógena"". La depresión, considerada enfermedad mental tanto como la esquizofrenia o los abusos de sustancias y el alzheimer, afectan en promedio a 340 millones de personas.
""Según estudios de psiquiatras y de la OMS, la depresión se convertirá en la segunda causa de incapacidad en el mundo en el año 2020, detrás de las enfermedades isquémicas.""
Actualmente, la depresión es la cuarta enfermedad más común. Menos del 25 por ciento de los afectados tiene acceso a tratamiento.
La Organización Mundial de la Salud señala que la personalidad del paciente y sus circunstancias ambientales son determinantes a la hora de encarar un estado de tristeza transitorio que puede convertirse en enfermedad mental 'incapacitante'.
Es decir, en la mayoría de los casos se prescribe un tratamiento farmacológico, pero se olvida que los pensamientos negativos que causan el síndrome depresivo sólo son modificables con tratamiento psicológico.
Becerra Mieles asegura que el envejecimiento de la población, las olas de violencia, la inseguridad, la falta de futuro para los jóvenes, la migración, las crisis económicas, entre otras, son algunas de las circunstancias vitales que pueden propiciar una depresión.
""Desgraciadamente son más proclives a padecer la enfermedad las sociedades más pobres y afectadas por los conflictos, pero el peligro se ve sustituido en muchos casos por el sentimiento de pertenencia a una comunidad y el apoyo de ésta.""
Los de arriba
Las sociedades más pródigas no han valorado al estrés, la soledad, la incomunicación como semilla de trastornos de la personalidad. A veces se considera la depresión como el mal de los desocupados, de los que no tienen nada qué hacer y eso, eso es un terrible error.
""No tengo tiempo ni para deprimirme"", reza una frase, y quien la evoca desconoce que la depresión es una cuestión de disfunción química que se puede corregir.
Con la depresión se requieren medicamentos. ""El tratamiento tiene que ser controlado por un médico, su duración es larga y sus efectos secundarios son grandes."" Debido a estos efectos, la automedicación puede ser muy peligrosa y, en ocasiones, mortal.
La psicóloga señala que no se puede y no se debe recomendar a nadie un medicamento antidepresivo que promete acabar con los problemas, como se recomienda una película o una marca de jabón.
""Cómprate unos 'chochos' y se te quita, es la frase más trillada y peligrosa que existe. Eso revela claramente la ligereza con que se toma la depresión.""
Un mal común es el de ocultar y/ combinar la depresión con drogas como el alcohol, cosa que puede orillar con más facilidad a un atentado contra la vida de quien sufre, señala el sociólogo.
En nuestra sociedad, gregaria por antonomasia, nada puede sustituir a un hombro sobre el que uno pueda llorar o una persona de confianza a quien contarle que la vida nos está dando demasiada lata. Aunque la tentación de aceptar una pastilla que acabe con los problemas es difícil de resistir, es importante que esa sea la clave para poder seguir disfrutando los placeres y golpes que vivir implican.
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