De acuerdo con lo que establece el Artículo Tercero de la Constitución, la educación es un derecho que asiste a las niñas, los niños y jóvenes del país. El número de alumnos en el sistema nacional escolarizado fue el año pasado de 34.4 millones. De acuerdo con autoridades federales del ramo, en esta administración que finaliza, se ha alcanzado la cobertura universal en educación primaria, lo cual indica que todos los niños tienen un lugar asegurado en ese nivel, en tanto que en secundaria es de más del 96 por ciento.
Es obligación del Estado impartir educación básica y media superior, laica, gratuita, con apego al modelo científico, para alcanzar el propósito de fomentar el amor a la patria y el respeto a los derechos humanos, una tarea compleja que ha estado en transformación durante los últimos años.
Desde el interior de la presente adminstración federal se destacan las reformas que han sido impulsadas en estos años, por ejemplo el establecimiento del concurso de plazas para maestros; la institucionalización de la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares, el inicio de la Evaluación Universal y la intervención juiciosa y respetuosa, de nuevo, de los padres de familia en las tareas de las escuelas a través de los denominados Consejos de Participación Social.
Y no obstante el enorme esfuerzo que hacen gobiernos, magisterio e incluso organismos de la iniciativa privada, es todavía mucho lo que resta por hacer para que la tarea rinda los frutos que espera el país. Es verdad que persisten resistencias a ciertos cambios que se han venido aplicando, pero lo es también que son en su mayoría quienes estando vinculados directamente con dicha responsabilidad, los que se han sumado con determinación.
Brindar educación de calidad y accesible a todos los grupos de nuestra heterogénea población no sólo ayudará a consolidar una sociedad tolerante con la diversidad cultural y de pensamiento, sino también a consolidar el futuro y la viabilidad del país.
Hoy, la educación básica, preescolar, primaria y secundaria, concentra 74.6 por ciento de la población escolar, y la educación media superior, bachillerato y profesional técnico, representa 12.2 por ciento de la matrícula.
Ambos rubros conformaron 86.8 por ciento del total de estudiantes mexicanos.











