"Para la Organización de los Estados Americanos, el consenso significa la desactivación de un conflicto que en menos de una semana había provocado ya la concentración de tropas en las fronteras de Ecuador y Venezuela con Colombia, amagada así por dos flancos.
En una resolución de la OEA aceptada por Ecuador, Colombia admitió haber violado la soberanía y la integridad territorial de su vecino sureno con una incursión militar, así como los principios del derecho internacional. El bochorno es el precio que tuvo que pagar a cambio de haber asestado un golpe extraordinario a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, un grupo originalmente guerrillero que ha derivado en acciones de abigeato, secuestros y entendimientos con los productores de cocaína.
El propio presidente colombiano, Álvaro Uribe, había manifestado públicamente, el domingo, sus disculpas por la incursión, fruto de una persecución ""en caliente"". Posteriormente, se supo que los guerrilleros de las FARC fueron sorprendidos dormidos la madrugada del sábado en un campamento instalado en territorio ecuatoriano, supuesto santuario o lugar seguro donde no podían ser atacados.
Colombia, que no es una dictadura sino una república democrática, tiene el derecho de defenderse de los grupos subversivos, pero no a costa de vulnerar la soberanía de otro país que, de paso, habría sido violada ya por los grupos en armas perseguidos.
El lunes habrá en Washington una reunión de cancilleres para hacer recomendaciones pertinentes para superar este serio problema.
A México le importa, como a la mayoría de las naciones, que la región mantenga su estabilidad. Compartimos con Colombia problemas parecidos como el narcotráfico, pero tenemos visibles afinidades políticas y culturales. De paso, es innegable que una actividad de la delincuencia internacional, como el tráfico de drogas, que produce centenares de miles de millones de dólares al ano, alienta inevitablemente a grupos violentos.
Es probable que al menos dos mexicanos hayan muerto en el ataque, que dejó herida a una compatriota reclutada por la FARC en la Universidad Nacional Autónoma de México. Se ha informado desde hace tiempo de estos trabajos de la guerrilla colombiana, que a su vez era rastreada aquí mismo por la policía de Colombia, no se sabe si con el conocimiento de las autoridades locales.
Estados Unidos previno a Venezuela de que no intervenga en el conflicto. Las relaciones del presidente Hugo Chávez con las FARC produjeron en enero pasado la liberación de un grupo de rehenes, a cambio de la salida de la cárcel de guerrilleros detenidos.
Es evidente que entre menos manos se metan en el conflicto, más fácilmente podrá ser desenredada la madeja. Los países latinoamericanos tenemos ya demasiados problemas para agravarlos con guerras fratricidas. Mediar, sí; tomar partido, no. (El Universal)
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