El presidente estatal de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi), Jorge Burguete Torrestiana, hizo un llamado para que continúe y se consoliden los desalojos de todos los predios invadidos en Tuxtla Gutiérrez y municipios aledaños.
De acuerdo a la Unión de Pequeños Propietarios del Estado, sólo en esta zona hay más de seis mil hectáreas que permanecen invadidas y en proceso de recuperación por los dueños.
Manifestó que respaldan las acciones del gobierno estatal, ya que buena parte de la confianza que se genera en entorno a las inversiones que se puedan generar para Chiapas, es que se garantice la aplicación del Estado de derecho.
Declaró que estos primeros pasos por parte del gobierno implica una tarea ardua, misma que había sido una asignatura pendiente durante las administraciones pasadas y que permitieron estas invasiones.
Por otra parte, apuntó que el primer trimestre del año para los desarrolladores de vivienda ha sido de baja actividad. Hasta el momento tienen poca vivienda registrada como oferta, pero confían que estas acciones que se están realizando en torno a los desalojos y recuperación de predios invadidos, más empresas decidan a invertir su capital en Chiapas.
Burguete Torrestiana reiteró que las invasiones encarecen los precios de la tierra para el desarrollo de vivienda nueva porque reducen las reservas territoriales, debido a la incertidumbre que generan para los propietarios.
Este impacto pega también en el costo final de la vivienda nueva, que en los últimos años ha registrado un incremento anual de entre el cinco y 10 por ciento. Esto complica que los trabajadores puedan acceder a ellas a través de créditos hipotecarios.
Otro factor que influye en la volatilidad de los costos de la vivienda, son los ajustes inflacionarios de los insumos de la construcción y los salarios mínimos.
Los principales insumos de la construcción son el cemento, acero y la mano de obra, esta última con un ajuste anual promedio del cuatro por ciento.
En el caso del cemento y el acero, son los más volátiles dado que no existe un control de precios, derivado que las empresas proveedoras en el país tienen un comportamiento de oligopolio.
Reiteró que los precios son tan volátiles que en ocasiones se registran hasta tres incrementos en un año y al siguiente sólo uno, pero por lo regular cada incremento ronda entre el tres y cinco por ciento.












