"Marco González * CP. Entre cinco a 10 mil hectáreas de cafetales podrían desaparecer en las zonas de la Sierra y el Soconusco, en los dos próximos anos, ante el súbito repunte del maíz, el alza del precio de la tortilla y la falta de apoyos oportunos y suficientes para la cafeticultura.
La destrucción de esas plantaciones, afectará el clima, suministro de agua para el consumo humano y producción del campo, entre otros factores negativos de un millón de chiapanecos, directamente, en los primeros anos y posteriormente a toda la entidad, el país y por supuesto el hemisferio.
El huracán Stan provocó la desaparición de nueve mil hectáreas de cafetales, además de dejar una estela de más de un millón cien mil damnificados. El desastre ecológico está en puerta. Los primeros efectos se han dejado sentir y esto podría recrudecerse con efectos más devastadores advierten especialistas, líderes gremiales y productores del aromático grano.
El cultivo del café no solamente genera divisas, sino también da un gran servicio ambiental a Chiapas, el país y gran parte del hemisferio. Eso ha sido lo menos valorado por todos.
En tanto el éxodo hacia Estados Unidos se acentúa. Tan sólo del Soconusco salen cada miércoles, una treintena de camiones con cientos de jóvenes en busca de un mejor porvenir. A eso se debe el incremento de las remesas en Chiapas. En el 2005 llegaron más de 660 millones de dólares. El ano pasado la cifra fue de 807.5 millones de la divisa norteamericana.
Para Don Arnulfo Chávez Hernández, ya no es redituable tener cuatro hectáreas de café. Este ano derribará la mitad y sembrará maíz. ""Cuando menos -dice- la tortilla debe tener seguro mis cinco chamacos"".
A sus 46 anos, sabe que sería muy difícil lograr algo como bracero, sin embargo, los dos hijos mayores -de su anterior matrimonio- abandonaron Belisario Domínguez y se fueron a Estados Unidos hace más de un ano.
De vez en cuando me mandan mis giros con unos mis centavitos, para ayudarme, dice Don Arnulfo.
""No quisiera tirar mi cafetal, pero no hay de otra. Igual que yo están muchos. No hay paga para el cafetal. Los apoyos casi nadie los ha visto en su bolsa. Todo son puras declaraciones. Ni modo que de loco va uno a tirar lo que le está dejando dinero pa´ comer"".
Desastre en puerta
Para Jorge Aguilar Reyna, dirigente del Centro de Agroecología San Francisco de Asís (Casfa), la protección ambiental de la Sierra Madre de Chiapas, es una prioridad. De esa región, dependen en gran medida la Cuenca del Grijalva. Un mayor deterioro a las plantaciones cafetaleras en el Soconusco y Costa también repercute en el sistema hidrológico y a la vez representará un mayor desastre ecológico. Las consecuencias no se harán esperar.
No se requiere ser adivino para prever que con el derribo de miles de hectáreas de cafetales, para sembrar milpas, se está acelerando la erosión hídrica. Se azolvarán aún más los arroyos y ríos cada temporada de lluvias. El peligro de desbordamientos será mayor, advierte el también fundador de la ""Red Maya de Organizaciones Orgánicas"".
En tanto para Esteban Hernández, presidente de la Unidad Federativa de Organizaciones Siglo XXI, es preocupante que se quieren derribar los cafetales para sembrar maíz, pero también es comprensible. Si no se vende el maíz, se le puede comer. En el caso del aromático grano, no hay apoyos suficientes y no se puede tener almacenado para cuando vengan mejores precios y anade:
""Sin cobertura vegetal en los cerros, los desgajamientos y derrumbes son algo cotidiano. Ese material se deposita en las canadas y hondonadas que se convierten en represas naturales en épocas de lluvia y posteriormente, en aluviones de lodo y agua que inunda, destruye y sepulta a pueblos enteros"".
Al mismo tiempo senala Aguilar Reyna que con la prolongación del Procampo, se está fomentando el ecocidio, porque la gente en el afán de obtener esos recursos, no duda en atacar los bosques y acabar con las selvas. El justificante es la siembra de maíz.
El cultivo del café requiere de una respuesta integral, coinciden en senalar los entrevistados, de lo contrario los estragos ambientales serán cada vez mayores y ese costo económico, político y social, deberá ser costeado por todos, tarde o temprano.
Se cancelarán programas y proyectos de desarrollo, básicos y fundamentales para atender las recurrentes emergencias. Todavía hay tiempo. Muy poco, pero todavía se puede y debe revertir el deterioro ecológico. Es una lucha contra el tiempo que la apatía colectiva no quiere dar.
Las autoridades pueden y deben contribuir a revertir el deterioro ecológico. La ciudadanía debe contribuir o prepararnos para las grandes desgracias que se acentuarán ano con ano. La naturaleza nunca perdona, dice una máxima que cada vez tiene mayor vigencia.
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