Aunque el Gobierno Federal presentó la “Iniciativa de Reforma Democrática” para modificar varios artículos electorales y transitorios, Gonzalo Rodríguez Miranda, encargado del despacho de la Vocalía Ejecutiva de la Junta Local del Instituto Nacional Electoral (INE), opinó que la desaparición de este organismo (si es que se aprueba en el Congreso de la Unión) no representa -necesariamente- un avance en la democracia, toda vez que un cambio de esa magnitud requiere de un consenso de todas las fuerzas políticas, si se toma en cuenta que se tratan de las reglas del juego en los comicios.
La estrategia, consideró, es paradójica, debido a que los últimos cambios se han hecho en procesos electorales intermedios, sobre todo aquellos que traen consigo un cambio significativo en la logística de la organización de las votaciones y, la mayoría de las veces, han sido impulsadas desde la oposición para “nivelar el piso”.
Lo que puede ver la ciudadanía, enfatizó, es que en los últimos años ha existido una alternancia no sólo en los gobiernos municipales, ha ocurrido en la misma Presidencia de la República.
Al cuestionarle si este proyecto no se trata de un capricho político, que además contempla la reducción de las curules plurinominales pasando de 500 a 300 y que los estados tengan como máximo 45 espacios en las legislaturas, respondió que cualquier ajuste electoral debería incluir la opinión de especialistas, debido a que se trata de las normas que se dispondrán en las contiendas presidenciales.
No escuchar a otras voces, opinó, puede traer como consecuencia un daño a la democracia. Algunos temas, añadió, requieren de un análisis más profundo, por eso hay que esperar la exposición de motivos para entender los argumentos utilizados por las autoridades, pues existen cargos que tienen que ser asumidos por personas que cubran cierto perfil.
“El INE goza de cabal salud, gracias a la ciudadanía. No ha sido tarea nada menor convocar” a más de 90 millones de personas a las urnas, pues en menos de un año se tuvieron tres procesos nacionales que se relacionaron con la jornada electoral de junio de 2021, la consulta popular y revocación de mandato.
En su opinión, las personas sí confían en el instituto, cuya responsabilidad es organizar elecciones y muestra de ello es que el país tiene muchas alternancias en todos los cargos; eso se traduce en que las personas saben elegir a sus gobernantes.
Con relación a la propuesta de desaparecer los organismos locales, mencionó que una reforma que no trae en conjunto las opiniones de diferentes personalidades no representa un avance en la democracia de México, “habría que analizarse si este centralismo se traduce en un beneficio a la población, o por el contrario, ha traído serias complicaciones”, finalizó.












