En un estudio realizado a 631 niñas, niños y adolescentes (NNA) de diversas comunidades indígenas de los Altos de Chiapas, sobre la percepción de conductas de daño que hay en el lugar donde viven. El 50 % mencionó que no se les permite opinar, mientras que el 28 % señaló que hay amenazas, un 48 % que hay rechazo, y que al 35 % se les obliga a hacer cosas que no quieren.
Además, el 21.5 % dijo que en su contexto se “tocan partes íntimas del cuerpo sin permiso”, es decir, hay abuso sexual; y el 70 % señaló que “pasan cosas malas” en el lugar donde viven. Estos datos fueron dados a conocer por la Red por los Derechos de las Infancias y Adolescencias en Chiapas (Redias).
“Estos resultados ponen en evidencia que no todos los contextos son completamente violentos o enteramente positivos, y nos hace pensar que en los propios espacios existen elementos para contrarrestar las violencias y fomentar ambientes positivos”, manifestó.
También se les preguntó sobre conductas autolesivas, obteniendo como resultado que el 23.5 % estima que en el lugar donde viven “han intentado matarse a sí mismos”, mientras que el 30 % percibe que “se lastiman o se cortan a sí mismos”. Esto da muestras sobre la percepción del contexto sociocultural donde habitan, aunque no es una clara seña de que les haya pasado a ellas y ellos, pero sí da cuenta de cómo se encuentra el entorno que habitan.
De acuerdo con la organización, los mismos adolescentes también conciben aspectos positivos en su entorno: 96 % percibe que hay apoyo, 85 % cree que defienden a los que están en problemas, el 87 % valora que dan cariño, y el 88 % considera que es escuchado.
La organización señaló que es preocupante el abandono, la indiferencia y la falta de una política pública enfocada a los problemas de la población adolescente para poder escucharla, comprenderla y atender sus necesidades.
Exhortó a las autoridades de Salud y Educación Pública a implementar intervenciones masivas en municipios como Zinacantán, Chamula, San Andrés Larráinzar y Chenalhó, donde la problemática es especialmente severa.
Asimismo, hacen un llamado a las autoridades comunitarias para poner en el centro el interés superior de la infancia y adolescencia, sancionando la venta de drogas, los matrimonios forzados, la violencia sexual y la doble violencia de forzar a las víctimas de agresiones sexuales a respetar el proceso de sus embarazos.












