"César Trujillo * CP. La Escuela Primaria ""14 de Septiembre de 1824"" sufrió los embates de las lluvias del fin de semana. El agua penetró los pasillos y algunos salones de la institución.
El principal culpable de las afectaciones esta vez no fue el clima, sino el desazolve de un arroyo.
La empresa contratada para desazolvar el afluente olvidó un pequeño detalle: levantar los montones de tierra que lanzó por ambos lados del arroyo.
De oriente a poniente afectó a la primaria; de poniente a oriente, acabó con lo que otrora fuese una canchita de futbol.
La empresa se comprometió, en su momento, a aplanar el terreno que había quedado con montones de tierra y escombro, pero no cumplió.
Este fin de semana las lluvias y la tierra obstruyeron los desagües de la escuela. El agua, al no encontrar salida, se encharcó y empezó a buscar escapatoria. Los salones, patios y la dirección fueron el refugio perfecto.
""Los salones quedaron llenos de agua con lodo. Llamamos a Protección Civil pero nadie nos contestó. Las zanjas por donde el agua sale para el arroyito están tapadas"", explicó el profesor Miguel Salazar Lara, subdirector de la escuela.
En efecto, tras las llamadas de ayuda el Ayuntamiento Municipal envió a dos elementos a colaborar en la escuela. Los trabajadores son insuficientes. Los tubos que están colocando, pequeños en diámetro.
""Las zanjas son destapadas, empero, corren el riesgo de volverse a tapar con las lluvias. También acabaron con la canchita. Ahí jugaban algunos jóvenes"", dijo Ilda Villarreal, una de las dos integrantes del comité de padres de familia.
El panorama es lastimero. Lodo y escombro, sobresalen.
La escuela no está bardada en su totalidad. Solamente en el frente y en la parte trasera un trozo de pared sobresale. Sin embargo, ""es un riesgo porque la de la parte trasera está fracturada. Podría colapsar"", informa la integrante del comité.
Los límites de la escuela están remarcados con malla ciclón. En el recorrido se puede observar que la malla, en partes, está deteriorada.
""Apenas pusieron la malla cerca del afluente. Estaba tirada y los niños jugaban cerca del arroyo. Después de cientos de llamadas mandaron a alguien"", señalan.
Aunado al daño por el desazolve, la escuela perdió su estacionamiento. La misma empresa del desazolve destruyó la entrada y arrancó el portón con maquinaria pesada. El espacio luce despedazado. Charcos de agua cobijan el paisaje. Un árbol caído se recarga en la malla.
Los encharcamientos son muchos; nido perfecto para la proliferación del dengue.
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