Únicamente 30 casos del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) se han registrado en lo que va del 2019, ante el incremento en el flujo migratorio en la entidad, dio a conocer el coordinador estatal de VIH-Sida de la Secretaría de Salud, Alejandro Rivera Marroquín.
Detalló que de más de 20 mil extranjeros que han ingresado al estado, sólo han registrado los 30 casos mencionados, pero en su mayoría se trata de personas que ya conocían de su estado y han recibido la atención para su control o seguimiento del tratamiento.
Destacó que esta cifra representa solamente al 0.15 por ciento de los casos totales en el estado, descartando las versiones de nuevos brotes, que han tenido como consecuencia la alarma e incremento de rechazo sobre los migrantes.
El funcionario especificó que en los últimos cinco años los casos de VIH en migrantes corresponde al uno o dos por ciento del total detectado; en promedio se tienen 945 nuevos casos anuales en Chiapas, de los cuales sólo de ocho a 10 de estos corresponden a migrantes, el resto se da entre connacionales.
Reiteró que los migrantes con VIH que se han diagnosticado en la entidad conocían su estado serológico, y si no, al llegar al país con el apoyo de los servicios de salud e instancias internaciones tuvieron un diagnóstico.
Por lo tanto, esto no refiere un incremento y menos a un brote, ya que se relaciona con el mayor flujo en la frontera y con una mayor oferta para la detección.
Aseguró que de acuerdo a la estadística, el 98 por ciento de los nuevos casos detectados se dan por vía sexual y entre mexicanos, por lo que se debe separar a la migración, puesto que sólo causa que la población migrante se aleje de los servicios de salud y se dificulte el diagnóstico.
Apuntó que existe un histórico en la presencia del VIH en Chiapas desde hace 33 años, en ese tiempo se han identificado comportamientos específicos que exponen algunos corredores, como en el sur o Soconusco, donde se ha tenido una mayor prevalencia de casos respecto al resto de la entidad.
Rivera Marroquín manifestó que la responsabilidad para el cuidado contra el VIH es de cada persona, por ello es fundamental reconocer que la población migrante no es transmisora, además de que muchos de estas personas no se quedan en el estado.












