Descrédito de árbitros

"Jorge Zepeda Patterson * SUN



Esperemos que las promesas de Vicente Fox, cuando asegura que tendremos un proceso electoral impecable, sean más confiable que su efímero ""nuevo paradigma legal"" que apenas duró un par de semanas luego de ser anunciado en su gira por Europa. Si Fox quiere efectivamente asegurar un proceso electoral legítimo, terso y confiable, tendrá que poner atención a varios cabos sueltos. Los nubarrones siguen allí y podrían hacerse tormenta para el verano de 2006.

Para nadie es un secreto que el IFE del 2006 es más débil que el IFE del 2000. En parte ello es resultado del golpeteo del que ha sido objeto el Instituto por parte de los partidos políticos, luego de las multas que repartió con severidad y corrección. Uno tras otro, cuando les tocó el turno de ser sancionados, el PRI, el PAN, el PRD y el PVEM pusieron en duda la imparcialidad y la capacidad técnica de los consejeros. Es decir, todos han contribuido a debilitar al árbitro. Por otro lado, también es cierto que el prestigio profesional de esta nueva camada de consejeros no alcanza los niveles que caracterizaba a la anterior generación.

Por esos motivos, Fox tendrá que asegurar la mayor institucionalidad posible de las dos dependencias que se involucran en el contexto político y legal dentro del cual se realizan las campanas: la PGR y la Secretaría de Gobernación.

En el primer caso ya no hay mucho que hacer. El titular de la Procuraduría, Daniel Cabeza de Vaca, es un consejero jurídico que proviene de la oficina del Presidente y lo acompana desde el gobierno de Guanajuato. Se va por la borda cualquier intento de pretender una autonomía relativa de parte del Poder Judicial y los ministerios públicos. En los últimos anos el titular de Los Pinos había guardado cierto decoro en las formas, al escoger procuradores que no eran parte del círculo presidencial. Con ese espíritu Ernesto Zedillo designó al panista Antonio Lozano Gracia al arranque del sexenio, y el propio Fox nombró a un general, Rafael Macedo de la Concha, sin militancia partidista. En ese sentido, con el nombramiento del abogado de cabecera de Fox, la Presidencia ha retrocedido en lo que comenzaba a ser una sana tradición. Cualquier intervención de parte del Poder Judicial en los asuntos políticos será percibida como si viniese disenada a favor del PAN o para proteger de escándalos al gobierno ""del cambio"" (zlos hijos de la senora Marta Sahagún, por ejemplo?).

De ahí la importancia de encontrar un secretario de Gobernación aceptable para las fuerzas políticas. Muchos de los fracasos de Fox tienen que ver con el hecho de que su operador político nunca fue percibido como un árbitro o un coordinador imparcial de alianzas, sino como un rival para el 2006. De alguna forma los gobiernos priístas lo habían percibido hace muchos anos. El último candidato presidencial que salió de Bucareli fue Luis Echeverría Álvarez, hace 35 anos. Desde entonces los presidentes buscaron tener un operador que no fuera juez y parte, y en esa medida eligieron titulares de Gobernación que no resultaran amenazantes para los otros actores políticos (aunque algunos de ellos lo hayan intentado, como Manuel Bartlett). Con la falta de oficio que le caracteriza, Fox ignoró este hecho y su gobierno pagó las consecuencias. Creel fue un competidor de aquellos a los que debería haber convocado; no pudo ser el artífice para lograr las negociaciones que requerían las reformas que nunca llegaron.

La Secretaría de Gobernación necesita adquirir la distancia institucional necesaria para cuidar los procesos políticos de fin de sexenio, que estarán definidos por la sucesión. Por lo mismo, no es conveniente que uno de los actuales subsecretarios quede a cargo del despacho, toda vez que su jefe actual, Santiago Creel, será uno de los principales contendientes en la competencia. Llegado el caso de que la Secretaría de Gobernación tuviese que intervenir en los aspectos políticos que dan contexto a la campana presidencial, será difícil atribuir imparcialidad de las acciones del responsable de la política, si éste fue subordinado del candidato del PAN.

De igual forma, no es conveniente un titular que proceda del bando de los duros dentro del gabinete, ex yunques y personeros de la derecha, porque sus acciones serían percibidas con desconfianza por otras corrientes políticas.

Si Fox está dispuesto a actuar como jefe de Estado, sería muy conveniente que, por esta vez, escogiese un responsable de la política que resulte de una consulta discreta pero efectiva con las fuerzas políticas que estarán en la contienda. Lo último que le conviene al país es una serie de árbitros que, de entrada, sean repudiados por los participantes.

El Presidente dio un paso importante al detener la locura que significaba inhabilitar electoralmente a un enemigo político, mediante el manejo ""interesado"" de las leyes. Pero la polarización y desconfianza que generó el uso político de las instituciones no se habrá de esfumar como por encanto. La sensación de ilegitimidad regresará al menor asomo de parcialidad. El IFE es más débil que hace seis anos y la PGR es una extensión de Los Pinos. Fox requiere de un operador político, aunque sea al final del sexenio, que asegure que esta vez, al menos, los deseos del Presidente se parezcan a la realidad.



Economista y sociólogo. [email protected]

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