Un equipo de investigadores abrió una ventana al pasado culinario de la antigua ciudad maya de Palenque, encontraron evidencias de que sus habitantes preparaban tamales de chipilín rellenos de carne de tortuga hace más de mil años.
Los hallazgos, derivados del “Proyecto Paleoetnobotánica y arqueobotánica del Grupo Limón de Palenque”, consistió en excavaciones realizadas en el conjunto arquitectónico conocido como El Limón, ubicado a casi dos kilómetros al oeste del núcleo central de Palenque, entre los ríos Picota y Piedras Bolas.
Trabajos de campo
Los trabajos de campo consistieron en la excavación de siete pozos de sondeo de un metro cuadrado, en espacios abiertos ubicados estratégicamente.
Donde recuperaron una valiosa colección de restos arqueobotánicos y zooarqueológicos que pintan un panorama detallado de la dieta cotidiana de los antiguos mayas durante el periodo Clásico Tardío (200-900 d.C.).
Los análisis multiproxy realizados identificaron 26 especies vegetales, entre las que destacan el chile, maíz, chipilín, pimienta de Tabasco, guayaba, ciruela y zapote. Particularmente relevante fue el hallazgo en dos pozos de un área de basurero, que proporcionó datos valiosos sobre la diversidad de recursos disponibles para los antiguos palencanos.
Además, se recuperaron 46 muestras de carbón, de las cuales 13 pertenecen a madera de pino, una especie que no crece en la selva de Palenque pero sí en bosques cercanos, lo que sugiere un sistema de intercambio con regiones vecinas o su uso como combustible para encender el fuego.
Alimentos
De los 129 fragmentos de fauna recuperados, el 40 % corresponde a la tortuga casquito (Kinosternon acutum), lo que constituye un patrón repetido en varios sitios del área maya como La Milpa, Lamanai e Isla Cerritos.
También se encontraron caracoles de agua dulce (Pachychylus indiorum), conocidos regionalmente como xuti o jute, que presentaban marcas de cocción. Complementando la dieta, se identificaron peces marinos y de agua dulce, así como algunos mamíferos, aunque en menor proporción.
El análisis de fitolitos, micropartículas de sílice que se preservan en los suelos, proporcionó datos particularmente reveladores sobre el paleopaisaje y los procesos de preparación de alimentos.
Tamales base de alimentación
Los investigadores encontraron que la mayoría de los fitolitos diagnósticos de maíz provienen de las brácteas (hojas que envuelven la mazorca) y no necesariamente de los tallos, raíces u olotes de la planta.
Este hallazgo apunta hacia lugares donde se procesaban alimentos, especialmente tamales, que tradicionalmente se envuelven en estas hojas para su cocción.
Los investigadores proponen que la elaboración de tamales en Palenque se realizaba al vapor, utilizando ollas sobre el fogón, alimentadas con leña de especies regionales e iniciadas con madera de pino.
La investigación también aporta elementos para entender la importancia del tamal en la cultura maya. Según los especialistas, a diferencia del resto de Mesoamérica, donde la tortilla fue el alimento base, en el área maya el tamal predominó como forma de preparar el maíz.
Esta afirmación se sustenta en la escasez de comales en la región y en el análisis de glifos e iconografía maya del Clásico, donde existe una amplia representación de tamales y casi no hay evidencia de fabricación de tortillas.
Equipo
El equipo de investigación estuvo encabezado por Benito Jesús Venegas Durán y Carmen Salazar, ambos investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán, quienes contaron con la colaboración de especialistas en diversas disciplinas.
El Mtro. David Castillo participó en el análisis antracológico de carbones; los arqueólogos Moisés Herrera Parra y María Novelo Pérez contribuyeron con el estudio de almidones; la arqueóloga Elizabeth Ojeda realizó la identificación de los restos zooarqueológicos; y el profesor Gaspar Morcote, de la Universidad Nacional de Colombia, asesoró en el protocolo de análisis de fitolitos.
Este trabajo, publicado en la revista Antrópica de la Universidad Autónoma de Yucatán.












