Un padecimiento de salud y la recomendación del médico llevaron a don Jorge Luis a descubrir un talento innato, mismo que lo ha llevado a restaurar alrededor de tres mil imágenes religiosas de todos los tamaños, en aproximadamente seis años, convirtiéndose así en un trabajo que evidentemente disfruta hacer día con día.
El señor Jorge Luis Cruz Rodríguez, de 64 años, nos contó que fue en 2016 cuando inició en el oficio de la restauración de imágenes religiosas, sin tenerlo contemplado o planeado, ya que hasta ese momento se dedicaba a atender su negocio de ferretería, siendo en comparación algo totalmente distinto.
Lo que pasó fue que tiempo atrás comenzó a presentar diversos síntomas de estrés que empezaban a afectar seriamente su salud, al grado de requerir tratamiento médico, por lo que el médico le recomendó buscar una actividad extra a su trabajo diario para distraerse y descargar esa energía negativa.
Fue así que decidió empezar a trabajar en la restauración de imágenes, debido a que su esposa las comercializa desde hace 40 años en el Mercado de los Ancianos, pensando en todas las veces en que se rompió alguna y no tenían quién las restaurara, siendo una pérdida.
Sin conocer nada del oficio y sin ningún conocimiento o técnicas al respecto, comenzó en esa nueva aventura y que en mayo próximo cumplirá seis años. “Sin ánimo de echarme porras”, dice, lleva alrededor de tres mil imágenes reparadas, desde Niños Dios y todas las relacionadas al nacimiento, así como de santos: Justo Juez, san Judas Tadeo, Sagrado Corazón de Jesús, Virgen de Guadalupe y muchos más.
De forma autodidacta ha aprendido a trabajar imágenes hechas de pasta, yeso, fibra de vidrio, resina, incluso madera; en los últimos meses ha aceptado algunas figuras de porcelana, un material complicado, pero ha buscado la técnica y los materiales correctos. Todos sus trabajos tienen un buen resultado.
Eso lo pudimos comprobar fielmente al mostrarnos una figura de Niño Dios, la cual —dijo— le llevaron literalmente como rompecabezas en al menos 15 piezas. Ahora la imagen luce en perfectas condiciones, incluso como nueva, a lo que él también considera que la propietaria podría pensar que se la cambió por otra, pero eso solo demuestra su gran talento.
“También me han buscado para arreglar máscaras de Parachico, aunque es complicado porque originalmente usan laca y yo no la uso, yo utilizo otro tipo de materiales, pero tratamos de igualarlo de tal manera que salgan cuando menos en un 90 % iguales”, dice don Jorge.
Sus herramientas son genéricas, como pinceles, pintura en spray, pasta, pegamentos, selladores, no utiliza herramientas más especializadas, aunque están por adquirir un minitaladro, porque a veces requiere colocar prótesis y necesita perforar de forma cuidadosa.
Una mala racha
Donde Jorge nos platicó que por una mala racha en su negocio de ferretería tuvo que cerrarlo. Los precios incrementaron y las ventas bajaron, siendo esa misma situación lo que le provocó un grave estrés y afectaciones a su salud, agravándose con la llegada del coronavirus, y que desafortunadamente lo alcanzó y aisló por un largo tiempo.
Aunque intentó levantar su negocio, este resultó imposible, mas logró encontrar un nuevo oficio, el cual disfruta mucho y lo mantiene tranquilo, distraído, permitiéndole además ayudar a su esposa a través del arreglo de las imágenes en bultos y entre otras que le hacen llegar sus clientes. Comenta que puede atender su otro negocio cuando no hay trabajos de restauración pendiente, en el mismo mercado.












