Un muestreo realizado en el centro la ciudad capital, para conocer la opinión de los ciudadanos en torno a la temática del movimiento magisterial, reveló que tienen múltiples detractores a nivel social, destacando los padres de familia, molestos por la pérdida de clases de los infantes.
Los encuestados fueron personas de distintas ocupaciones, edades y géneros. El primero fue un empleado de mantenimiento de la tercera edad, cuyo nombre prefirió no mencionar, pero que no se negó a dar su opinión acerca del movimiento magisterial.
Este hombre, dijo que cuando entran en paro se instalan en la plaza del parque central, y al marcharse dejan la plaza sucia, llena de basura evidenciando su poca cultura.
Un segundo encuestado, de mediana edad, trabajador en el sector privado de la educación refirió que las movilizaciones magisteriales, más allá de lo que persiguen, ya sean correctos o no sus motivos, personalmente obstaculizan sus hábitos y sobre todo su trabajo, le es difícil transitar por la ciudad cuando se producen las movilizaciones y bloqueos, por lo que mencionó que considera urgente que se entable una mesa de dialogo, entre la autoridad y el magisterio.
Gustavo Castellanos Mandujano, de mediana edad y con capacidades diferentes manifestó sus preocupación ante las consecuencias que el paro tenga en los niños, a quienes se perjudica porque ya no van a clases. Tiene tres hijos en primaria, dos en sexto grado y una niña en cuarto y no fueron el viernes a clases porque hubo marchas.
Él como padre de familia, dijo preocuparse de que sus hijos se queden sin los conocimientos que los ayudarán a valerse por sí mismos, además los niños se asustan y preguntan por qué hay marchas. Aunque declaró que desconoce el motivo de la inconformidad, aunque él preferiría que estuvieran en las aulas, que llegaran a un acuerdo con la autoridad.
Lenin Ramírez, un joven estudiante de enfermería dijo que personalmente los movimientos magisteriales no le perjudican ni le benefician, pero ve con buenos ojos que “luchen” por sus derechos, para que no se vean afectados sus trabajos.
Amairani, una muchacha que labora en la Secretaría de Educación opina respecto al tema, que está bien, a pesar de que en su trabajo le dicen que le dicen que no muestre su apoyo. Ella dijo conocer a medias el pliego petitorio porque trabaja ahí “pero no conozco más, sólo apoyo el movimiento” mencionó.












