Desestiman acusaciones del ZooMAT

Desestiman acusaciones del ZooMAT

En un recorrido por las instalaciones del Zoológico Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT), personal operativo y visitantes coincidieron en destacar al encierro como un espacio emblemático de Chiapas y pese a que existen necesidades por atenderse, desestimaron las aseveraciones de un personaje que desde las redes sociales calumnia la historia conservacionista del parque

“Es un misterio el porque el joven Efraín Orantes perdió todo vestigio de inteligencia emocional y se hundió en un visceral pantano, autonombrándose juez de la cultura zoológica”, dijeron curadores del ZooMAT.

A Orantes le manifestaron, desde la distancia, consideración pues lo saben enfermo de muchas cosas, pero sobre todo de sí mismo, su declive comenzó cuando a finales del 2016 entró en un conflicto con un grupo de mujeres, que no se tentaron el corazón para exhibirlo públicamente como un misógino pasivo-agresivo.

Adicto a las redes sociales y hacer público cuanto conflicto de intereses se le presenta, finalmente ha ejecutado un harakiri cibernético que ha extinguido su mermado prestigio, reduciendo a cenizas lo que parecía una trayectoria de buenas intenciones y de donde le costará mucho levantarse.

Y es que la comunidad científica, al parecer, lo ve ahora con pena ajena y le da la espalda al darse cuenta que trato de sorprender la opinión publica con opiniones inmaduras y poco serias, por su oscuro pasado.

Quizá sus constantes crisis nerviosas terminaron por externar un comportamiento errático, sin dignidad alguna, acompañado de un lenguaje de muy baja cultura y pobreza de apreciación, abundaron médicos del ZooMAT.

Orantes eligió el camino equivocado de la desesperación, desoyendo el consejo de la sabiduría ante una crisis, calmarse y esperar mejores tiempos y oportunidades que con toda seguridad se presentan.

Al parecer ha empeorado su situación, y lo peor, no se da cuenta pues sigue llevando al nivel de chismes de lavadero, lo que podría haber hecho como una valoración profesional que le hubiera valido el respeto académico, dijeron sobre el tema vigilantes que le conocían, quienes a modo de chascarrillo dijeron: “al mejor cazador de arrollo negro se le va la liebre”, aludiendo al referido.