Desfile, conmemoración de la Independencia

Desfile, conmemoración de la Independencia

La historia del desfile del 16 de septiembre se remonta al 27 de septiembre de 1821 para conmemorar la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, comandado por Agustín de Iturbide al frente de 16 mil jinetes.

Fue hasta el 16 de septiembre de 1825 cuando se realizó el primer festejo oficial por órdenes del presidente Guadalupe Victoria, con una fiesta cívica y popular.

La ruta partió del Paseo de la Reforma a Palacio Nacional, la misma que siguió el Ejército Trigarante.

A pesar de que el Grito de Dolores ocurrió en la mañana del 16 de septiembre de 1810, el presidente Porfirio Díaz ordenó que los festejos de la Independencia se recorrieran al 15 de septiembre para que coincidieran con la celebración de su cumpleaños. Sin embargo, el desfile no se movería de fecha.

Una gran tradición

El desfile militar del 16 de septiembre en honor al aniversario de la Independencia de México es una tradición anual que se remonta a finales del siglo XIX y al inicio de la profesionalización de las Fuerzas Armadas Mexicanas en el siglo XX.

Este desfile, el más grande de los que se realizan simultáneamente en todo el país el 16 de septiembre, es presidido por la presidenta o el presidente de México en cumplimiento de su deber como Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas.

A este importante evento asisten miembros del Gabinete de la República, el Congreso de la Unión, funcionarios públicos, los secretarios de la Defensa Nacional y de Marina, miembros de las Fuerzas Armadas mexicanas, veteranos uniformados, el cuerpo diplomático estatal, delegaciones del sector religioso, pueblos indígenas, deportes, el sector privado y el público en general.

El Zócalo, en pleno corazón de la Ciudad de México, ha sido desde principios del siglo XX la sede de los desfiles nacionales del Día de la Independencia de México debido a su importancia y larga historia.

Personaje

En 1910, al cumplirse 100 años del inicio de la Independencia, Porfirio Díaz gritó desde el balcón central de Palacio Nacional: “Mexicanos: ¡Viva la república!, ¡Viva la libertad!, ¡Viva la Independencia!, ¡Vivan los héroes de la patria! y ¡Viva el pueblo mexicano!”.

Al momento de tocar la campana, no sonó. Algunos partidarios de Francisco I. Madero, quien se encontraba preso, lograron ponerle un trapo al badajo de la campana.

De 1914 a 1916, durante la Revolución Mexicana, el desfile militar tradicional fue suspendido y en su lugar se hizo un desfile de las fuerzas revolucionarias.

Fue hasta 1930 cuando se realizó el primer desfile masivo, en el que participaron 25 mil efectivos e integrantes de la Fuerza Aérea Mexicana.

En 1935, el presidente Lázaro Cárdenas ordenó que los desfiles militares del 16 septiembre se llevaran a cabo de manera ininterrumpida hasta convertirse en una tradición en México.