El sol apenas despuntaba sobre la avenida Central de Tuxtla cuando las primeras botas comenzaron a resonar sobre el asfalto. A las seis de la mañana, los contingentes ya se alineaban con precisión milimétrica: uniformes impecables, boinas perfectamente acomodadas, banderas al frente y el eco de tambores y trompetas que anunciaban el inicio de una de las ceremonias más solemnes del año.
A las 9:40 de la mañana de este miércoles 16 de septiembre, el desfile conmemorativo al 216 aniversario de la Independencia de México arrancó con la imponente presencia de la Séptima Región Militar, cuyos elementos avanzaron divididos en sus diferentes especialidades. Hombres y mujeres que representan la preparación, disciplina y profesionalismo que distinguen a los soldados de México.
El gobernador del estado, Eduardo Ramírez Aguilar, funcionarios estatales y municipales, así como mandos militares, de seguridad y navales, presenciaron el paso firme de los contingentes desde el palco principal.
Pentatlón, una tradición de 88 años
Entre los participantes destacó el Pentatlón Deportivo Militarizado Universitario, una asociación civil sin fines de lucro con 88 años de existencia en México y 65 en Chiapas. Dirigido por el primer comandante Elmer Dagoberto Monterrosa Ramos; está integrado por niños y jóvenes, en su mayoría estudiantes de educación básica que asisten los sábados y domingos para no interferir con sus clases.
En sus filas se practican deportes, disciplina y valores cívicos. La zona Chiapas cuenta con 620 pentatletas distribuidos en subzonas como Tapachula, Cacahoatán, Ocozocoautla, San Cristóbal, Comitán, Villaflores y Chiapa de Corzo.
Mujeres en las Fuerzas Armadas
Con paso firme y espíritu indomable avanzaron las mujeres de las Fuerzas Armadas. Su presencia en las filas castrenses representa disciplina, capacidad y entrega. Desde las aulas hasta los campos de adiestramiento, desde la sanidad hasta la ingeniería, desde las tareas administrativas hasta las misiones de mayor responsabilidad.
La infantería hizo su aparición a bordo de camionetas Rubicon, diseñadas para operaciones en selva, seguidas por vehículos tácticos 4x4 de alta movilidad y vehículos contra explosivos.
El Servicio de Transmisiones, conocido como el arma del mando, mostró su equipamiento para mantener el enlace seguro entre las unidades desplegadas.
En el cielo, las aeronaves mexicanas sobrevolaron la ceremonia, mientras que en tierra, la artillería y los morteros exhibieron su capacidad de fuego. El agrupamiento del Plan DN-III-E cerró el contingente de las fuerzas armadas, representando la solidaridad y vocación humanitaria de las Fuerzas Armadas.
Además de las fuerzas castrenses participaron contingentes de la Guardia Nacional, Marina, Secretaría de Seguridad del Pueblo, Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP), Guardia Estatal Preventiva, Secretaría de Seguridad Pública Municipal, Caballería y el ERUM.
El desfile concluyó a las 10:15 de la mañana, sin novedad alguna. La capital chiapaneca se vistió de gala para conmemorar el inicio de la lucha por la Independencia, en un acto que reafirmó el compromiso de las Fuerzas Armadas con México y su pueblo.












