"El secretario de Gobernación, Juan Camilo Mourino, dedicó la semana a defenderse de las acusaciones de tráfico de influencias lanzadas por el PRD con base en contratos que él firmó con Pemex a nombre de una empresa cuando era legislador y asesor de la Secretaría de Energía.
Al margen de que las acusaciones deben ser demostradas legalmente, se vale pensar que haya una cuidadosa estrategia mediática en el PRD y ahora, también, en el lado de Mourino.
En el bando acusador se anuncia lo que podría considerarse el lento rostizamiento de Mourino a través de la revelación paulatina de documentos que al menos lo mantengan en la picota pública.
Del lado de Mourino puede decirse que hay una ofensiva de relaciones públicas, también a través de medios, iniciada de hecho el martes con el anuncio de la entrega de documentos y contratos al Congreso y la PGR.
La Procuraduría anunció una investigación y en ese marco sería importante que el PRD presentara todas sus pruebas de una vez. El país no puede ni debe aceptar una crisis prolongada que a todas luces se intenta vincular con hechos como la reforma energética y las elecciones internas del PRD.
Al mismo tiempo habrá que ver si la estrategia de respuesta de Mourino funciona y, sobre todo, si sus defensores y sus propias acciones son suficientes para exculparlo ante la opinión pública.
Los actores políticos deberían recordar que si las tácticas usadas son válidas, los debates sobre reformas legales son demasiado importantes para ser limitados por problemas de momento.
Castigar las miradas
El escritor argentino Jorge Luis Borges definía a uno de sus personajes, Carlos Argentino, con una frase lapidaria: ""Su actividad mental es continua, apasionada, versátil y del todo insignificante"".
La definición viene a cuento tras la propuesta de identificar una ""mirada lasciva"" con el delito de hostigamiento sexual y por tanto sancionable con sentencias de cárcel y multas.
Tal vez los senores asambleístas del DF querrían hacer un viaje de aprendizaje a ciertas sociedades musulmanas o conseguir la asesoría de alguna policía de corte religioso fundamentalista para asegurarse de que obtienen las lecciones correctas.
Pero zqué es una mirada lasciva? No hay una definición clara ni criterio único. Cierto, en México hay un enorme hostigamiento sexual, pero la verdad habría que empezar por cosas más simples.
De leer algunas de las legislaciones propuestas por nuestros congresistas podría creerse que estamos en una nación socialmente avanzada como Suecia. Pero no, estamos en México, un país que lucha por salir del subdesarrollo con una sociedad que en ciertas cosas es del siglo XVII.
Más que castigar las miradas habría que emprender campanas de educación para respetar a la mujer y se garantice pronto la equidad laboral y de derechos; que les aseguren igualdad salarial o el castigo a los responsables de la verdadera violencia contra ellas.
Ciertamente, para las mujeres sería ideal que se acabaran las miradas lascivas, cualquiera que sea su definición o quien se encargue de hacerlo cumplir. Pero hay problemas más urgentes y de mayor importancia por resolver. (El Universal)
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